La empleada es una película que, pese a tener ciertas carencias, logra sorprendernos al comprender las reglas del thriller psicológico y explotarlas a su manera. Sin aspirar a reinventar el género, la cinta destaca gracias al suspenso que va construyendo poco a poco, los juegos de poder y una atmósfera de incomodidad que se apoya en el impacto más que en la profundidad de un discurso.

¿De qué trata La Empleada?
Millie (Sidney Sweeney) es una joven que intenta rehacer su vida y acepta un trabajo como empleada doméstica en la enorme casa de Nina (Amanda Seyfried) y Andrés Winchester (Brandon Sklenar). Lo que parece como un empleo de ensueño pronto se convierte en una experiencia desconcertante y aterradora cuando algunos miembros de la familia comienzan a comportarse de formas extrañas y perversas.
La Empleada entiende muy bien las reglas del thriller psicológico y las lleva hasta sus últimas consecuencias. Dinámicas de poder, secretos familiares y una tensión constante transforman la casa en un espacio lleno de desconfianza en donde nada es lo que parece.

La película avanza con rapidez, evita el estancarse y apuesta por el impacto inmediato, impulsado en gran medida por la tensión psicológica a la que es sometida la protagonista. Visualmente resulta pulcra, elegante y funcional, con una puesta en escena que refuerza la sensación de que algo no anda bien en ese espacio tan perfecto.
La actuación de Amanda Seyfried es, sin duda, una de las mejores de su carrera, pues logra cargar con todo el peso del relato y transmitir una constante sensación de incomodidad dentro de un hogar que aparenta ser perfecto.

Una película que peca de explicativa
Aunque la premisa resulta interesante y cuenta con giros que ponen en duda todo aquello que el espectador creía seguro, la película no deja de recurrir a clichés propios del género, lo que puede volverla predecible para los más familiarizados con este tipo de historias.
Si bien la primera mitad consigue construir un escenario cargado de tensión y sospecha, lo cierto es que la segunda parte peca de ser excesivamente explicativa. Como resultado, varias escenas se alargan innecesariamente y se introducen situaciones que podrían haberse omitido sin afectar el desarrollo general.
La empleada es un thriller que entiende cómo atrapar a los fans del género, aunque no siempre sabe cómo ni cuando detenerse. Su mayor fortaleza radica en la actuación de Amanda Seyfried y en una atmósfera incómoda que sostiene buena parte de la película, mientras que sus debilidades se hacen evidentes en un guion que prefiere explicar todo, antes de dejar cabos sueltos que hagan más misteriosa la trama o que den pie a próximas entregas.
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