Beso de Tres es una de esas películas que terminan sorprendiéndote por la forma en que dan un giro dramático. Arranca como una comedia ligera con un conflicto posible y al mismo tiempo absurdo —un hombre embaraza a dos mujeres tras un trío—, pero conforme avanza la trama comienza a desmenuzar temas que pocas veces se abordan en este tipo de historias: el embarazo no deseado, el derecho a decidir, las presiones familiares, la culpa y los micromachismos.
¿De qué trata Beso de Tres?
Connor (Jonah Hauer-King) se reencuentra con su amor no correspondido durante una boda y, aunque busca una nueva oportunidad con Olivia (Zoey Deutch), no logra que ella escuche el emotivo discurso que había preparado para su amigo en común, el novio.
Más tarde vuelve a coincidir con Olivia en un bar, pero en esta ocasión, animado por su amigo Greg (Jaboukie Young-White), decide intentar ligar con Jenny (Ruby Cruz), una chica solitaria a la que dejaron plantada. Después de un par de tragos, una fiesta con “I Follow Rivers” de Lykke Li sonando de fondo y mucha tensión acumulada, Connor termina teniendo sexo con ambas en su departamento.
Semanas después, Olivia y Jenny descubren que están embarazadas, y a Connor no le queda más que intentar apoyarlas en sus procesos. Muy pronto queda atrapado entre sus sentimientos, las expectativas contrapuestas de las dos mujeres y el peso moral que se cierne sobre cada decisión que toman.

Un drama disfrazado de comedia
Beso de Tres funciona mejor cuando abandona su postura cómica y se atreve a profundizar en las consecuencias que sufren los personajes luego de pasar una noche de diversión. Sin embargo, son las mujeres quienes terminan cargando con el costo de atreverse a disfrutar.
Aunque Connor intenta “hacerse cargo” de la situación, son Olivia y Jenny quienes enfrentan el verdadero problema: decidir si abortar o continuar con el embarazo, lidiar con juicios familiares, señalamientos sociales y con la carga simbólica que implica la maternidad.
En el caso de Olivia, la película retrata su confusión, sus dudas, su derecho a cambiar de opinión sin convertir eso en un sermón moralista y su derecho a elegir qué quiere hacer con su embarazo.
Y aunque intenta proyectar fortaleza, también es víctima del qué dirán: él aparece como el “hombre fuerte” que embarazó a dos mujeres, mientras que ella queda como la mujer que decidió tener un hijo de alguien que tendrá otro bebé con otra mujer.
Jenny, por su parte, es el personaje más complejo y mejor construido de la película. Para ella, el aborto no es una opción: creció en una familia religiosa conservadora que condena el sexo fuera del matrimonio, por lo que debe mentir y fingir que mantiene una relación estable con Connor.
Actuaciones sólidas frente a un guion irregular
Algo que realmente sostiene a Beso de Tres son las interpretaciones de Zoey Deutch y Ruby Cruz. Ambas logran convertir personajes que fácilmente podían quedar atrapados en estereotipos en retratos sensibles y contradictorios y por ello, profundamente humanos.
Dónde Beso de Tres pierde fuerza es en su falta de decisión. Quiere ser divertida y ligera, pero también quiere abordar temas serios. El resultado es una mezcla irregular en la que no todos los personajes están igual de desarrollados y donde varias decisiones de dirección parecen contradecir el tono que la historia intenta construir.
Aunque la película plantea ideas interesantes y presenta dos personajes femeninos complejos, también cae en la repetición y por momentos se siente más larga de lo necesario. Beso de Tres destaca por la fuerza de sus actrices, pero su ejecución irregular impide que la historia alcance todo su potencial.
