Aquí se escucha el silencio: la memoria heredada y las secuelas de la dictadura

Por Jonathan Eslu


El largometraje documental Aquí se escucha el silencio es parte de la Competencia Iberoamericana del Festival Internacional de Cine en Guadalajara en su edición de este año.

Cincuenta años después de que su familia huyera de Chile tras la captura y persecución de su abuelo bajo el régimen de Augusto Pinochet, la directora Gabriela Pena emprendió un viaje de regreso a sus raíces para abrir las puertas de la casa familiar que quedó suspendida en el tiempo tras el exilio.

Aquí se escucha el silencio nace de la necesidad de la cineasta de confrontar el peso de lo heredado y los silencios que han atravesado a su familia por décadas, explora una herida que aunque no le pertenece cronológicamente ha marcado de forma indeleble sus relaciones más íntimas y su propia identidad.


La directora habló con Acotación Itinerante acerca de esta película tan personal y catártica para ella.

Aquí se escucha el silencio / Cortesía

La necesidad de redescubrir el pasado propio


“Creo que a lo largo de mi vida, a pesar de que soy una persona muy estructurada y muy ordenada, me he dejado llevar mucho por la intuición, he ido cultivando esa intuición y una de las grandes intuiciones de mi vida que me llevó a tomar una de las mejores decisiones de mi vida fue cuando terminé la universidad en Barcelona, me largué con lo poco que había conseguido ahorrar y me compré un pasaje sin regreso a Chile, donde había algo a indagar y resolver, fue así como como nació la película”.

“Cuando llegué fui conociendo más a mis abuelos y fui entendiendo quiénes eran, a través de eso también pude saber más de mi madre al vivir con ellos en esta casa que se ve en la película. Supe que todavía era de la familia la casa en la que mi madre se había criado, lo cual fue para mí un shock tremendo, y descubrí que existía la posibilidad de que yo pudiera ir a vivir allí haciendo un par de reformas que eran necesarias”.

“Luego tuve la intuición de empezar a grabar, todo tenía que ver con mi relación con mi madre y esas ganas de querer conectar con ella, de querer entender una parte de ella que a lo mejor yo no podía terminar de entender si no era a través de ponerme en su piel de alguna manera y qué mejor manera de ponerme en su piel que irme a vivir al lugar donde ella fue niña y dejó de tener la inocencia cuando se llevaron a su papá. Es algo que tenía que hacer”, expresó.

Aquí se escucha el silencio / Cortesía


“Yo siempre tuve el relato de mi madre, fue muy insistido desde que yo era niña, cuando a lo mejor era difícil que yo entendiera ciertas cosas que eran muy fuertes. Mi madre me habló mucho de eso, pero cuando se repite mucho una historia como que se vuelve más una anécdota y de alguna manera yo necesitaba sacudir todo esto y acceder desde otros lados, eso fue estar con mis abuelos y descubrir este manuscrito que ellos habían hecho”, continuó.


“Lo que fue más difícil fue precisamente poder generar una narrativa de toda una maraña mental y emocional al final, lo cual también ha sido lo mejor porque la realidad no existe en las maneras en las que las personas generan la narrativa que terminamos diciendo que es la realidad. En mi caso, yo tenía una confusión tan grande con este legado y con esta memoria familiar, con la relación con mi madre, que el poder darle una narrativa fue lo más complejo, pero a la vez lo más aliviante porque yo hoy en día puedo decir de manera muy sintética cómo me ha atravesado la historia de mi familia, pude darle un relato y eso me ayuda interiormente. Pero fue extremadamente difícil darle forma al límite entre lo que era demasiado íntimo y que ya no tenía que ir en la película, y lo que sí tenía que ir; por ejemplo, detalles de la relación entre mi madre”, reveló.

Aquí se escucha el silencio / Cortesía

Un pasado que lamentablemente se hace presente


“Es súper complicado porque hace unas semanas atrás que [José Antonio] Kast entró al poder después de un estallido social en Chile que aparentemente iba a cambiar todo, íbamos a reescribir la constitución de Pinochet y al final todo eso quedó un poco en saco roto, pero siempre se siembran cosas que no se sabe cuando van a brotar y todo brota en algún momento, yo quiero creer en eso y que en ese estallido se hizo mucho ejercicio para reconocer las violaciones de los derechos humanos que hubo. Se empezó a ver que todavía había un sistema que protegía mucho la impunidad de ciertos sectores, quiero pensar que al final se plantaron muchas semillas y que eventualmente algo va a pasar”, compartió.

Una historia desde Chile para el mundo


“Estar en Guadalajara es el mayor privilegio para empezar el circuito en América Latina, es una tremenda plataforma y estoy súper contenta. Me alegro porque siempre hicimos la película queriendo conectar con las personas y llegar a más personas era uno de los principales objetivos cuando la estábamos haciendo. Queremos que la gente vea esta película y le atraviese emocionalmente, para que eso se cumpla tienen que poder verla y al ser una película tan independiente, tener un circuito de distribución como el que ha empezado a tener es un verdadero privilegio”, concluyó emocionada.

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