Un fantasma para servirte: el amor entre un humano y una aspiradora como crítica al sistema

Un Fantasma para servirte

Innovadora y poco convencional, la película explora la memoria, los fantasmas del pasado y la obsesión de ser útil, con un humor extraño que no es apto para todo público.

Puntuación: 4 de 5.

Presentar una historia de amor entre una aspiradora y un ser humano suena bastante descabellado. Y sin embargo, y contra todo pronóstico, funciona, y funciona bastante bien en el debut del director Ratchapoom Boonbunchachoke, Un Fantasma para servirte (A Useful Ghost). Lo más destacado es que la película no se queda solo en lo extraño, sino que toma toda su rareza como pretexto para hablar del duelo, la obsesión por ser útil —aun después de muerto— y, de manera evidente, lanza una dura crítica al capitalismo y a la explotación laboral que relega a sus empleados cuando dejan de ser “funcionales”.

La historia sigue a un joven que descubre que su aspiradora tose por las noches. Cuando llama a un técnico para averiguar qué ocurre, se entera de que un fantasma habita el electrodoméstico y de que este tipo de presencias es mucho más común de lo que parece.

A partir de ahí, la trama se expande hacia el reencuentro entre March y el espíritu de su esposa Nat, quien regresa al mundo de los vivos poseyendo una aspiradora. Su relación provoca el escándalo familiar, al tiempo que revela la presencia de otros fantasmas: trabajadores muertos, recuerdos y violencias que se niegan a desaparecer, pese a la insistencia del sistema por borrarlos de la memoria de quienes aún están vivos.

Un fantasma para servirte / Tulip Pictures
Un fantasma para servirte / Tulip Pictures

En su afán por seguir siendo útil y no desaparecer del recuerdo de su esposo, Nat opta por ayudar a la fábrica a eliminar la memoria de un fantasma que se aferra a no ser olvidado. En paralelo, el joven escucha con atención las historias que el técnico le cuenta, por lo que su papel dentro de la trama pronto se vuelve mucho más activo.

Más allá de su premisa extravagante, Un Fantasma para servirte destaca porque convierte a los fantasmas en una metáfora directa de todas las vidas que el sistema decide desechar cuando ya no le resultan útiles. Aquí, los muertos no regresan para asustar, sino para evitar ser olvidados: obreros explotados, cuerpos enfermos por la contaminación y existencias que quedaron sepultadas bajo la promesa del progreso.

El personaje de Nat es, quizá, el mejor desarrollado de toda la película. Si bien en un principio es una figura que incomoda con su presencia, poco a poco se va convirtiendo en una entidad dispuesta a todo con tal de seguir existiendo, incluso si eso implica colaborar con el mismo sistema que antes la relegó al olvido, aceptando que otros fantasmas sean borrados en su lugar.

Un fantasma para servirte / Tulip Pictures
Un fantasma para servirte / Tulip Pictures

En ese sentido, Un Fantasma para servirte equilibra con acierto el terror psicológico y la comedia negra para retratar cómo el sistema se apropia incluso de nuestros muertos, de nuestro duelo y de nuestra memoria. Puede sonar extremista, pero no resulta descabellado pensar que, en un escenario como este, sean las empresas quienes decidan qué muertos merecen ser llorados y cuáles deben desaparecer para que las fábricas sigan operando.

Si bien se trata de una propuesta claramente innovadora, tanta extrañeza también puede jugarle en contra. Un Fantasma para servirte no es una película para todo público: su humor incómodo, sus giros narrativos y su apuesta por lo absurdo pueden resultar desconcertantes para algunas personas. A esto se suma un ritmo pausado, en el que los conflictos se desarrollan de manera lenta y, por momentos, da la impresión de que no ocurre demasiado durante largos lapsos, algo que exige paciencia.

Con todo, Un Fantasma para servirte es una película que asume riesgos y se sale con la suya. Su rareza, su humor extraño y su perfil crítico sobre la memoria y la utilidad la colocan lejos de las fórmulas convencionales. Al final, más que una historia de fantasmas, la película funciona como un espejo de la realidad que nos consume a diario. Y esto, puede no gustarle a todo el mundo.

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