reflexiones sobre el formato, el trabajo con actores jóvenes y la colaboración en set, el director mexicano presentó Moscas en la inauguración del Festival Internacional de Cine en Guadalajara
Por Miguel Vázquez
Como parte de las actividades de Fernando Eimbcke en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, se llevó a cabo la conferencia de prensa de Moscas, su más reciente largometraje. En el encuentro estuvieron presentes la productora Eréndira Núñez Larios, el coprotagonista Bastian Escobar, la co-guionista Vanesa Garnica y el propio realizador.
La cinta llega al festival mexicano tras destacar en la Berlinale, donde fue una de las favoritas y obtuvo el Premio del Jurado Ecuménico, consolidándose como uno de los títulos más relevantes del circuito internacional en 2026.

Más de veinte años después de presentar Temporada de patos en este mismo espacio, Eimbcke vuelve con una película que no solo dialoga con su pasado, sino que evidencia una transformación en su forma de hacer cine, sin dejar de lado los elementos que caracterizan su obra. Durante la conferencia, el director reflexionó sobre esa evolución, comenzando por el cambio de formato: del celuloide al digital.
En ese sentido, la productora Eréndira Núñez Larios compartió una anécdota sobre cómo se eligió el formato para filmar la película:
“Esta película, originalmente, Fernando quería filmarla en celuloide, y me sorprendía mucho su necedad. Entiendo ahora que vi Temporada de patos lo hermoso que es filmar así, pero terminando Moscas recuerdo que me dijo ‘qué bueno que la filmamos en digital’. Creo que eso es también la evolución del cine de Fernando”.
El propio Eimbcke profundizó en las implicaciones prácticas y creativas de esta decisión, especialmente al trabajar con un actor infantil como Bastian Escobar:
“El celuloide tiene una cosa hermosa, pero es muy exigente y puedes cansar a tu equipo porque tienes que hacer ensayos […] El digital nos permitía jugar”.
Incluso, el cineasta evocó al legendario director iraní Abbas Kiarostami para subrayar las virtudes del formato contemporáneo: “Dios invento el digital”.
No obstante, puntualizó que esta libertad también exige rigor: la disciplina del equipo fue fundamental para aprovechar las posibilidades del formato sin perder precisión.
Más allá de lo técnico, Eimbcke reconoció que la verdadera evolución en su cine proviene de la colaboración y del diálogo generacional dentro del set:
“Creo que la gran evolución [en su cine] ha venido de la gente, como trabajar con una productora tan joven como Eréndira y con un equipo de jóvenes en muchos casos”.

Esta combinación entre experiencia y nuevas voces se refleja tanto frente como detrás de la cámara. En pantalla, el contraste generacional entre los personajes interpretados por Teresita Sánchez y Bastian Escobar encuentra eco en una metodología de trabajo abierta al descubrimiento constante, donde incluso las locaciones se transforman en espacios vivos de exploración creativa.
Sin embargo, fue el propio Bastian quien terminó por definir el espíritu de la película. Eimbcke relató cómo el joven actor impregnó de energía y sensibilidad todo el proceso de filmación:
“Sí nos enseñó que el cine, hacer cine, puede ser un juego, un juego muy intenso, muy serio. Pero así lo hacen los niños. Entonces a nosotros nos enseñó muchísimo esta película. Creo que es de las cosas más bonitas que tiene. Cómo el espíritu del niño bañó todo, no solo la historia, sino cómo hacíamos la película”.
Con Moscas, Fernando Eimbcke no solo regresa al FICG: reafirma su lugar como una de las voces más singulares del cine mexicano contemporáneo, ahora desde una mirada renovada que abraza el juego, la colaboración y la transformación constante del lenguaje cinematográfico.
