Maite Alberdi comparte su mirada del documental en el FICG 41

La cineasta chilena impartió la clase magistral “Filmar es observar”, donde reflexionó sobre su proceso creativo y la relación con la realidad

Por Redacción

En el marco de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, la cineasta chilena Maite Alberdi ofreció la clase magistral “Filmar es observar”, un espacio donde compartió su experiencia dentro del cine documental y su aproximación a las historias de no ficción.

Reconocida por trabajos como El agente topo, La memoria infinita y su más reciente proyecto Un hijo propio, la directora destacó que encontró en el documental un espacio natural de expresión desde sus inicios, al que definió como una “fábrica de experiencias” basada en la observación.

Durante la sesión, realizada en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, Alberdi repasó su trayectoria y explicó que el proceso documental exige paciencia y apertura, ya que no responde a estructuras rígidas de producción. “Cada personaje y cada historia tienen su manera de investigarse y filmarse, y nos tenemos que adaptar a la vida”, señaló.

La cineasta también abordó su primer largometraje, El salvavidas (2011), subrayando la importancia de la investigación previa, así como los retos narrativos que enfrentó en La Once, donde descubrió que muchas veces la fuerza de una escena no reside en quien habla, sino en las reacciones y silencios que construyen la interacción.

Uno de los momentos más destacados fue la reflexión sobre los finales en el documental. Alberdi compartió que, en el caso de La Once, acompañó durante cinco años a sus protagonistas sin saber cómo concluiría la historia, hasta que la muerte de su abuela marcó un cierre inesperado. “Es una celebración de la vida, algo que jamás habría escrito así”, comentó.

Sobre su más reciente película, Un hijo propio, adelantó que su desenlace es un ejemplo de cómo la realidad puede superar cualquier construcción narrativa: “Tiene un final que ni en mis mejores sueños hubiera podido escribir”, afirmó.

Finalmente, Alberdi utilizó una metáfora para explicar la diferencia entre ficción y documental: mientras dirigir ficción se asemeja a pintar sobre un lienzo en blanco, el documental implica esculpir la realidad a partir de un bloque existente, donde las decisiones creativas revelan la forma de la historia.

La clase magistral consolidó un espacio de reflexión en torno al cine de no ficción, destacando la sensibilidad y el compromiso con la realidad que caracterizan la obra de la directora chilena.

Descubre más desde Acotación Itinerante

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo