El Diablo Viste a la Moda 2: glamour, poder y crisis en la era de la IA

Puntuación: 4 de 5.

Sergio López

La ansiada continuación de la película que se convirtió en un referente cultural a
principios de los años 2000 por fin regresa, trayendo de vuelta a los personajes
emblemáticos además de cameos sorpresas sumamente agradables; e
inesperadamente una historia más profunda que la superficial y despiadada industria de la moda.


Cuando un conflicto interno amenaza a la publicación Runway, amigos y enemigos del pasado trabajaran de la mano en un intento desesperado por salvaguardar su modo de vida, enfrentándose a una crisis que afecta a la sociedad contemporánea que los hará adaptarse a un mundo incierto.

Fotografía cortesía de 20th Century Studios

La narrativa es una reflexión empática acerca del estado actual de muchas industrias que están sufriendo cambios radicales y para nada benéficos en múltiples niveles, como lo son el periodismo, la lectura, la comprensión lectora y el medio escrito; principalmente por culpa de la IA y la amenaza constante que esta tecnología disruptiva representa para varios sectores creativos y artísticos.

También es una crítica a la absurda cantidad de poder y toma de decisiones
cuestionables que tienen los CEO y ultra millonarios en pos de maximizar las
ganancias; importándoles poco si afectan familias enteras en el proceso, destruyendo compañías y trayectorias sin atropellos.

Las actuaciones de Meryl Streep y Anne Hathaway siguen demostrando porque estás dos actrices son monumentales en todos los aspectos; Emily Blunt encanta con un deleite de enemistad y Stanley Tucci es el perfecto contra balance, la voz serena de la sabiduría en medio del caos.

Fotografía cortesía de 20th Century Studios

Hablar del vestuario es obligado, las prendas que especialmente Miranda Priestly,
Andrea Sachs y Nigel Kipling
portan son espectaculares por decir lo menos, mostrando un estilo único que enaltece los matices de cada uno de ellos; sin duda superando con creces los icónicos diseños de la primera entrega.

El Diablo Viste A La Moda 2 cumple cabalmente con su objetivo, logrando satisfacer a los fans de la primera parte superando a su antecesora en algunas características, cerrando satisfactoriamente la saga, además de ofrecer un análisis humano acerca de las transformaciones caprichosas del capitalismo y utilizando la nostalgia para justificar un síndrome de Estocolmo generacional que indudablemente se convertirá también en una de las mejores “comfort movie” de la historia.

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