El club del pie izquierdo: la rutina de una historia predecible

Pese a la interesante problemática que aborda, la nueva película de Celso R. García es una historia plana con un desarrollo que cae en lo cliché, además de que presenta personajes forzados e, incluso, estereotipados.

Itzel Cruz

La más reciente película mexicana con Adrián Uribe como protagonista incentiva al abandono de la rutina para evitar que los estragos de una realidad agotadora consuma nuestra capacidad para encontrar actividades que nos llenen de satisfacción. Sin embargo, la ejecución de esta premisa, bajo la dirección de Celso R. García, cae en lo predecible y en el reciclaje de estigmas sociales.

El club del pie izquierdo sigue a Juan Pablo (Uribe), un vendedor de seguros y padre de familia que está cansado de la rutina que vive, tanto en la oficina como en su hogar. Un día decide cambiar la ruta de su camino a casa y descubre las clases de baile impartidas por Paulina (María León), a las cuales se inscribe y descubre su nueva pasión. Sin embargo, decide guardar el secreto a su familia y compañeros de trabajo por miedo a ser rechazado.

El Club del Pie Izquierdo / Sony Pictures

Aunque es llamativa la problemática sobre un hombre que a sus 40 transita por una crisis existencial, se decidió trabajar con un guion –escrito por Adriana Pelusi y Fernando Rasé– plano y superficial que culminó en una comedia palomera más.

Entre los aspectos deficientes de la película se encuentran los personajes construidos para rellenar la trama, como sus dos compañeros de baile, Víctor (Miguel Burra) y Charly (Panuco), que del elenco principal son los que menos líneas interpretan, pero con las que solo revelan una personalidad forzada mediante el estereotipo de hombre homosexual con actitudes afeminadas estereotipadas –porque al parecer no hay de otros–, y el de un joven introvertido que quiere encajar en un círculo social.

Además, la decisión de Juan Pablo por mentirle a su esposa (Yuriria del Valle) sobre su nuevo pasatiempo resulta innecesaria, pero deciden utilizarla como motivo para el leve desarrollo final de un personaje preocupado únicamente por los estigmas que pudiera generar el tipo de actividad que realiza.

Pese a que la película contó con grandes participaciones como las de Hernán del Riego, Mónica Huarte y Paloma Woolrich, así como con una dirección dancística entretenida, el argumento fue dirigido únicamente hacia una final de baile que despierta la nostalgia de ver a un joven Adrián Uribe compitiendo en el programa Bailando por un Sueño.

Discover more from Acotación Itinerante

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading