Anaconda: una divertida crítica a la obsesión por la nostalgia

Por Sergio López


Cuando un grupo de amigos decide revivir viejos tiempos y perseguir sueños olvidados, se adentra en lo más profundo de la selva amazónica para grabar una película, desatando una vorágine de sucesos violentos y tan inesperados que terminan por convertirla en una de las grandes sorpresas del año.

La historia es absurda y la cinta es plenamente consciente de ello sin caer en la pretensión. En lugar de aparentar algo que no es, asume esta cualidad y la transforma en una comedia que funciona notablemente bien.

Anaconda – Foto: Sony Pictures

Una sátira a los remakes

Cabe aclarar que no se trata de una secuela directa de la película original de 1997, sino de un “meta-reboot” que funciona como sátira del estado actual del mercado cinematográfico, donde abundan secuelas, precuelas, remakes y reboots de franquicias que tuvieron éxito en el pasado.

La narrativa adopta además un tono autorreferencial respecto a la Anaconda original, que opera como un homenaje al tiempo que parodia sus aspectos más disparatados.

Algunas escenas explícitas poseen una importante carga de humor negro, violencia y gore, elementos que aportan mayor subtexto y transforman al filme en una peculiar armonía entre los géneros de terror, comedia, supervivencia y aventura.

Jack Black y Paul Rudd

La dupla conformada por Jack Black y Paul Rudd resulta equilibrada y, sobre todo, hilarante. El resto del elenco se integra de manera orgánica; incluso aquellos personajes con menos tiempo en pantalla logran volverse entrañables a su manera, como Santiago, interpretado por el actor brasileño Selton Mello.

Anaconda / Foto: Sony Pictures

Acompañando al elenco principal aparecen dos cameos imperdibles para los fans de la franquicia: Ice Cube y Jennifer López, interpretándose a sí mismos.

Anaconda es una película que, en teoría, sería difícil de ejecutar de forma tan divertida sin caer en lo ridículo. Sin embargo, va más allá de lo esperado, convirtiendo el caos en comedia y ofreciendo, al mismo tiempo, una crítica a la obsesión contemporánea con el pasado, disfrazada de nostalgia.

Definitivamente, Anaconda se posiciona como una de las propuestas más interesantes del año, especialmente en esta temporada de festividades familiares, al convertirse en una recomendación original y distinta para cerrar el año en la pantalla grande.

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