Por Miguel Vázquez
Impacto Mortal no intenta reinventar el cine de tiburones ni ofrecer una historia que trascienda el género. Su apuesta es simplemente entregar poco más de hora y media de tensión, muertes ingeniosas y entretenimiento puro. Y, aunque recurre a prácticamente todas las fórmulas conocidas, consigue mantener el interés durante buena parte de su recorrido y, de paso, construir una increíble escena de aterrizaje que, sin duda, es lo mejor de la cinta.

Un inicio que atrapa desde el primer minuto
La película encuentra su mejor momento desde el arranque con una espectacular secuencia de aterrizaje forzado en el mar. La forma en que los pilotos Ben (Aaron Eckhart) y Rico (Ben Kingsley) intentan mantener el control del avión mientras todo a su alrededor se desmorona genera una tensión constante que difícilmente da respiro.
La edición juega un papel fundamental. El montaje alterna el caos dentro de la cabina con la desesperación de los pasajeros, mientras el fuselaje comienza a desgarrarse y el desastre parece inevitable. Decenas de pasajeros mueren de formas brutales, mientras el avión se va haciendo pedazos y los pilotos encuentran la forma de salvar lo poco que queda del avión.
Es una secuencia intensa, espectacular y probablemente la mejor de toda la película.

Un grupo de sobrevivientes que intenta generar empatía
Otro de los aciertos es que Impacto Mortal dedica sus primeros minutos a presentar a quienes terminarán luchando por sobrevivir. Antes del accidente conocemos pequeños fragmentos de sus vidas, suficientes para entender quiénes son y generar cierta conexión emocional cuando todo comienza a salir mal.
No se trata de personajes particularmente complejos, pero el director
Renny Harlin sabe que el suspenso funciona mejor cuando reconocemos a quiénes están en peligro.
Cuando la lógica queda en segundo plano
Una vez superada la espectacular secuencia inicial, la película empieza a recorrer un camino mucho más familiar.
La narrativa se vuelve completamente predecible y es fácil anticipar quién sobrevivirá, quién morirá y cuáles serán los siguientes obstáculos. Más problemático resulta que, conforme avanza la historia, también aparecen varias situaciones difíciles de creer.
Hay momentos donde la violencia de los ataques de los tiburones resulta efectiva y transmite una auténtica sensación de peligro. Sin embargo, esa misma amenaza pierde fuerza cuando, en otras escenas, dos personajes logran escapar prácticamente ilesos pese a encontrarse rodeados por varios tiburones. Son decisiones que sacrifican la credibilidad en favor del espectáculo.
Quienes estén acostumbrados al género probablemente aceptarán estas licencias sin demasiados problemas, aunque es imposible no notar lo absurdas que resultan en algunos momentos.

Una película que cumple exactamente lo que promete
Impacto Mortal nunca pretende reinventar el cine de supervivencia, su objetivo es mantener al espectador entretenido durante poco más de hora y media.
Y, en ese sentido, funciona. Su espectacular arranque, el ritmo constante y varias secuencias de tensión compensan una historia predecible y personajes construidos a partir de fórmulas conocidas.
No es una película que vaya a trascender dentro del género, pero tampoco parece interesada en hacerlo. Es una propuesta palomera que sabe exactamente qué quiere ser y que encuentra sus mejores momentos cuando apuesta por el caos, la adrenalina y el espectáculo antes que por la lógica o la originalidad. Si ese es el tipo de experiencia que buscas, Impacto Mortal difícilmente te decepcionará.




