Relajadas y muy peligrosas: ¿una película para mujeres o una fórmula reciclada?

Por Mariana Ruiz

Hay algo particularmente curioso en Relajadas y muy peligrosas: busca acercarse
directamente a las mujeres adultas, pero está escrita y dirigida por dos hombres que llevan años explorando la comedia desde una fórmula muy específica. Jon Lucas y Scott Moore, Bad Moms, vuelven a colocar a un grupo de mujeres en el centro del caos, solo que esta vez cambian la maternidad por un fin de semana de spa. El resultado es una película que funciona bastante bien como entretenimiento, pero que difícilmente consigue escapar de los estereotipos que pretende cuestionar.

La premisa es sencilla: tres amigas intentan escapar de las responsabilidades de la vida adulta y durante un viaje a un lujoso spa, el plan se descontrola cuando aparece Mel, la amiga más descontrolada del grupo.

Quizá ahí está el problema: Relajadas y muy peligrosas no propone realmente algo nuevo. Lucas y Moore parecen haber tomado la estructura de Bad Moms, haciendo a un lado la maternidad por amigas que se han descuidado, sustituido las obligaciones familiares por un retiro de spa y dejado que el resto ocurra por sí solo.

La fórmula es reconocible: mujeres adultas cansadas de cumplir con sus obligaciones laborales y familiares y que se han olvidado de sí mismas, un espacio diseñado para liberarlas temporalmente de esas responsabilidades, alcohol, situaciones absurdas y una amistad que termina funcionando como el verdadero corazón de la historia. No es una mala fórmula; de hecho, probablemente por eso funciona. El problema es que después de Bad Moms, cuesta encontrar una evolución aquí.

¿Una película para mujeres hecha por hombres?

La pregunta resulta inevitable. ¿Relajadas y muy peligrosas realmente intenta representar la experiencia femenina o simplemente reproduce desde una mirada masculina lo que Hollywood cree que las mujeres necesitan?

La respuesta probablemente está en un punto intermedio.

Hay algo genuinamente atractivo en ver a cuatro mujeres adultas ocupando el centro absoluto de una comedia. Leslie Mann, Anna Faris, Isla Fisher y Michelle Buteau tienen una personalidad y experiencia cómica para sostener prácticamente cualquier situación, y la química entre ellas es pulcra.

Pero también resulta evidente que sus personajes están construidos a partir de arquetipos bastante conocidos: la que está llena de ira por dentro, la que intenta mantener todo bajo control, la amiga que necesita escapar de su rutina y la mujer desinhibida que llega para romperlo todo. Son personajes que hemos visto una y otra vez, especialmente en la comedia estadounidense.

Mismo caos, diferente escenario

La película quiere decirle a una mujer adulta que está bien cansarse, querer escapar, beber, equivocarse y pasar un fin de semana sin preocuparse por nada. Y eso, en principio, es una idea bastante agradable. Sin embargo, para hacerlo recurre a la interminable imagen de la mujer adulta atrapada en responsabilidades y que solo puede recuperar su libertad dándose un pequeño respiro.

Tal vez el defecto de Relajadas y muy peligrosas es también su mayor cualidad: sabe perfectamente qué tipo de película quiere ser. Es decir, no busca reinventar la comedia. No hay tiempo para que la fórmula se agote por completo, los 97 minutos de duración terminan jugando a su favor. No exige demasiado y quizá por ello es que funciona como una comfort movie. Solo quiere que te sientes y veas a un grupo de amigas meterse en problemas y pasar un buen rato y esto también tiene valor.

Una comfort movie sin demasiadas pretensiones

La película es entretenida, tiene buen ritmo y cuenta con un elenco que sabe cómo vender lo absurdo.

Llamarla una película “para mujeres” sería darle un peso que no termina de sostenerse. El problema aparece cuando se vende como una representación de la mujer adulta cuando, en realidad, es otra variación de fórmula que Hollywood lleva años utilizando.

Al final, Relajadas y muy peligrosas no es una evolución dentro de la comedia. Más bien funciona como una comfort movie eficiente, simpática y consciente de lo que busca ofrecer: 97 minutos de caos, amistad y mujeres.

Relajadas y muy peligrosas solo cambia el escenario de Bad Moms pero conserva el caos y vuelve a servirlo con cuatro protagonistas que hacen que el desorden las deje llevar. ¿Es una película para mujeres? Puede serlo. ¿Está hecha desde una mirada particularmente femenina? Ahí la respuesta es mucho más discutible.

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