Por Miguel Vázquez
Casi tres décadas después, Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a ponerse al frente de la familia Owens en Hechizo de amor: La magia continúa, una secuela diseñada para despertar la nostalgia de quienes crecieron con la película de 1998. El problema es que, más allá de ese reencuentro, la nueva historia tiene muy poco que ofrecer.
Para ser honestos, la primera película nunca fue un fenómeno de taquilla. Sin embargo, con el paso del tiempo encontró un público fiel gracias a la mezcla de elementos como brujería, romance y comedia. También ayudaron la enorme química entre sus protagonistas, la inolvidable casa de las Owens, las margaritas de medianoche y una historia en la que las mujeres se apoyaban para sobrevivir a una maldición que parecía perseguirlas generación tras generación.

¿De qué trata Hechizo de amor: la magia continúa?
Hechizo de amor: La magia continúa retoma la historia de la familia Owens 25 años después de los acontecimientos de la primera película. Sally Owens, interpretada nuevamente por Sandra Bullock, vive con sus hijas adultas, Kylie (Joey King) y Antonia (Maisie Williams), a quienes ha intentado mantener alejadas de la brujería y de los secretos familiares.
Sally sabe que las mujeres Owens cargan con una antigua maldición: cualquier hombre del que se enamoren está condenado a morir. Por ello, ha tratado de impedir que sus hijas descubran sus poderes y repitan la historia de pérdidas que ha perseguido a la familia durante siglos.
Todo cambia cuando Kylie, presenta a su novio Gideon (Xolo Maridueña) a la familia. La relación despierta inmediatamente el temor de Sally y Gillian, pues ambas sospechan que la maldición podría activarse otra vez. Sus preocupaciones se confirman cuando el joven sufre un accidente y queda en coma.
Al descubrir que su madre le ocultó la verdad sobre su familia, Kylie decide buscar una manera de romper el hechizo definitivamente. Su investigación la lleva hasta Inglaterra, donde se originó la maldición que ha condenado a las mujeres Owens. Sally y Gillian viajan detrás de ella para impedir que se enfrente sola a una forma de magia mucho más peligrosa de lo que imagina.

Una secuela hecha para los fans
Hechizo de amor: La magia continúa sabe perfectamente a quién quiere conquistar. Desde el regreso de Sally y Gillian hasta la aparición de las tías Frances y Jet, la película está llena de referencias pensadas para quienes todavía añoran la historia original.
Y sí, volver a ver juntas a Sandra Bullock y Nicole Kidman realmente funciona. De hecho, la dupla es lo mejor de la película. El problema es que la cinta depende por completo de ellas. La subtrama de Kylie y su novio jamás adquiere el peso narrativo necesario y, por ende, Joey King nunca consigue destacar ante la presencia de ambas protagonistas.
King tendría que cargar con buena parte de la historia, ya que es ella quien emprende el viaje a Inglaterra y está en peligro constante, sin embargo, el guion nunca juega a su favor y por el contrario la obliga a tomar decisiones absurdas que la colocan en situaciones de peligro que jamás logran provocar tensión.
Maisie Williams corre con peor suerte. Antonia también es hija de Sally y forma parte del linaje Owens, pero la película apenas le permite involucrarse en la aventura. Mientras Kylie descubre poderes, secretos y amenazas, su hermana permanece alejada de casi todo lo importante, reducida a cuidar al novio de Kylie mientras permanece en coma.
Esto resulta todavía más extraño porque la película no deja de hablar sobre la unión entre las mujeres Owens. Sin embargo, mientras Sally y Gillian emprenden el viaje para encontrar a Kylie, Antonia queda abandonada en una subtrama que podría desaparecer sin modificar demasiado la historia.

Una historia demasiado larga para lo poco que cuenta
A pesar de durar 130 minutos, Hechizo de amor: La magia continúa no aprovecha el tiempo para desarrollar a sus nuevos personajes. En su lugar, opta por explorar la relación de ambas hermanas y las heridas que dejó la maldición en toda la familia. Es por ello que una de las hermanas pierde todo protagonismo al quedar relegada en un hospital y la otra nunca logra sobresalir pese a que ocupa muchísimo más tiempo en pantalla.
Sería injusto decir que Hechizo de amor: La magia continúa no ofrece nada. Sandra Bullock y Nicole Kidman siguen siendo una pareja irresistible y sus escenas justifican buena parte del reencuentro. Stockard Channing y Dianne Wiest también aportan calidez al relato, aunque su presencia sólo sirve para que las demás brujas emprendan en viaje a Inglaterra.
Quienes crecieron con la primera película probablemente disfrutarán volver a esta familia. El cariño por los personajes puede ayudar a perdonar una historia desordenada y un desenlace que apuesta demasiado por la nostalgia.
Fuera de esa nostalgia, la secuela tiene dificultades para sostenerse. Los nuevos personajes no reciben suficiente desarrollo, la amenaza nunca impone y la aventura se extiende mucho más de lo necesario. La película reúne todos los ingredientes que los fans recuerdan, pero no consigue que vuelvan a funcionar de la misma manera




