Por Luis Servin
Wildwood (o El bosque salvaje), la más reciente película de Travis Knight y Laika Studios es una obra maestra del stop-motion que nos adentra en un mundo como jamás hemos visto y a una escala nunca antes vista en el mundo de la animación hasta este momento.
Más allá de los límites de Portland se encuentra el Bosque Impenetrable, una tierra salvaje donde, según las leyendas, los animales hablan, la magia existe y fuerzas oscuras intentan tomar el control del mundo. Para Prue (Peyton Elizabeth Lee) todo esto se trata de cuentos para niños, sin embargo, cuando su hermano menor es secuestrado por una bandada de cuervos y arrastrado al interior del bosque, ella y su amigo Curtis (Jacob Tremblay) se verán envueltos en un conflicto mucho mayor de lo que las historias les hicieron imaginar.

De cierta forma, podríamos decir que Wildwood es la película con la historia más “convencional” de Laika pues toca casi todos los puntos del viaje del héroe y su conflicto maniqueísta del bien contra el mal resulta extremadamente familiar, sin embargo, es digno de admirarse la cantidad de riesgos que tomó el estudio en cuestiones como la violencia y brutalidad de algunas secuencias dentro de la cinta. Personajes mueren en pantalla, a otros les disparan, son apuñalados, corre sangre y debo decir que, por momentos, los coyotes al servicio de la antagonista son extremadamente aterradores y protagonizan escenas muy fuertes, lo cual recuerda inmediatamente a los cuentos de hadas y leyendas folclóricas de los Hermanos Grimm o Charles Perrault, quienes escribían (o recopilaban) historias a manera de advertencias sobre los peligros que rodeaban los pueblos y las aldeas, algo que sin duda se refleja en Wildwood.
Cuestionar la calidad o el nivel del trabajo de Laika, de Knight y todo su equipo de artistas sería un grave error a estás alturas. Con cada película, el estudio eleva la complejidad técnica del medio para llevarlo siempre un paso más allá de las fronteras que consideramos posibles y Wildwood no es una excepción: estamos hablando de la película animada en stop-motion más larga de la historia y con más personajes en pantalla interactuando al mismo tiempo; tenemos combates aéreos, persecuciones en bicicleta y secuencias de batalla comparables a las vistas en la trilogía de El señor de los anillos, cosas consideradas imposibles de realizar por medio de este tipo de animación particular pero que, con paciencia y dedicación, el equipo de animadores transforma en momentos que nos quitan el aliento y nos mantienen al borde de nuestros asientos.
El nivel de detalle en cada marioneta, pieza de vestuario o prop es absurdamente impresionante. Cosas como las bayonetas de los coyotes, la bicicleta de Prue, la hiedra en las ruinas antiguas o la recreación de la ciudad de Portland están cuidadas al milímetro y te dejan con la boca abierta debido a las horas de trabajo invertidas para crear objetos en miniatura que solamente aparecerán unos segundos en pantalla. Además, Knight emplea todos estos elementos para transmitirnos toneladas de información sobre los personajes, sus historias y el mundo que habitan, convirtiendo al Bosque Impenetrable en un lugar vivo lleno de secretos y magia.

El score de Dario Marianelli (Paddington 2) sin duda es el moño perfecto para terminar de envolver una película que ya es extraordinaria en sus visuales. Las notas fluyen como un río por la pantalla y van guiando las emociones de los personajes a través del bosque; la música puede ser sutil y evocativa por momentos, pero también construir las secuencias de acción e ir marcando el ritmo de la batalla.
Al inicio de Wildwood, el padre de Prue habla de cómo, pese a que no la vemos muy a menudo, la magia sigue formando parte del mundo y esta película es el ejemplo perfecto: se trata de un milagro cinematográfico en el que dentro de cada fotograma podemos ver y sentir la pasión y el amor por el trabajo hecho a mano, por el cine y por la animación. Sin duda es la película más ambiciosa del estudio y la más compleja que Travis Knight ha realizado, pero también se trata de una historia íntima sobre dejar ir, sobre qué estamos dispuestos a hacer por conseguir lo que queremos y definitivamente en Estudio Laika están dispuestos a expandir el medio de la animación para regalarnos experiencias como jamás habíamos tenido antes. La única pregunta ahora es, después de Wildwood ¿a dónde nos llevarán ahora?
Esta crítica se hizo en el marco del FICM 2026

