Verity: secretos y deseo en un thriller que apuesta todo a la sorpresa

Anne Hathaway y Dakota Johnson protagonizan una intriga que mantiene la curiosidad, aunque sus giros exigen pasar por alto demasiadas situaciones difíciles de creer

Miguel Vázquez

Puntuación: 2.5 de 5.

Verity: La sombra de un engaño parte de una premisa bastante inverosímil para construir un relato que funciona para entretener, siempre y cuando no nos cuestionemos demasiado lo que ocurre. La intriga atrapa y los secretos de sus personajes despiertan la curiosidad necesaria para querer saber cómo termina todo, pero, siendo honestos, basta con detenerse a analizar los giros argumentales que tiene para que la historia empiece a perder sentido.

Dakota Johnson stars as Lowen Ashleigh in director Michael Showalter’s VERITY, from Amazon MGM Studios. Photo credit: Alisha Wetherill © 2026 Amazon Content Services LLC. All Rights Reserved.

¿De qué trata Verity: La sombra de un engaño?

Basada en la novela de Colleen Hoover y dirigida por Michael Showalter, la película sigue a Lowen Ashleigh (Dakota Johnson), una escritora con problemas económicos que recibe una oferta para terminar la exitosa serie de libros de Verity Crawford (Anne Hathaway), quien quedó incapacitada tras un accidente.

Jeremy (Josh Hartnett), el esposo de Verity, la contrata y Lowen se instala en la casa familiar para revisar los materiales de la autora. Allí encuentra un manuscrito con confesiones que cambian su percepción sobre Verity y despiertan sospechas sobre un posible crimen que habría cometido antes de su accidente. Mientras intenta descubrir cuánto hay de verdad en esas páginas, su creciente atracción por Jeremy complica aún más la situación, dando paso a una sucesión de giros argumentales que nos hacen dudar de lo que estamos viendo.

Anne Hathaway stars as Verity Crawford in director Michael Showalter’s VERITY, from Amazon MGM Studios. Photo credit: Alisha Wetherill © 2026 Amazon Content Services LLC. All Rights Reserved.

Una intriga que entretiene, pero cuesta creer

La película destaca cuando sabe cómo construir la intriga que despiertan sus personajes. En todo momento queremos saber qué oculta Verity, si realmente dejó una confesión sobre un asesinato, cuánto conoce Jeremy sobre su esposa y qué puede pasar con Lowen mientras se involucra con ambos. Esa mezcla de secretos, deseo y sospechas consigue mantener el interés en toda la película.

El problema aparece cuando los giros argumentales se vuelven prácticamente inverosímiles. Hay una escena en particular en la que Lowen lastima a Verity para obligarla a reaccionar y que lleva demasiado lejos nuestra disposición a creer en la historia. Si está fingiendo su parálisis, resulta difícil aceptar que pueda soportar el dolor sin un movimiento involuntario que la delate. La escena busca alimentar la duda, pero termina haciendo más evidente lo forzada que resulta la situación.

No hace falta que un thriller sea completamente realista para disfrutarlo, pero sí que consiga hacernos creer en sus propias reglas. Verity exige pasar por alto demasiadas cosas para que el relato funcione. Mientras nos dejamos llevar por la intriga, puede resultar entretenida; cuando nos detenemos a pensar por qué alguien actuó de cierta manera, empieza a perder fuerza. El deseo de conocer el desenlace termina siendo más convincente que la historia que nos conduce hasta él.

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