Jan Komasa presenta Aniversario, un thriller sobre política, familia y polarización social

Lo que empieza como una reunión familiar tranquila pronto se convierte en una historia llena de tensión política, incomodidad y secretos.

Por: Mariana Ruiz

Un thriller político de radicalización sobre una transformación en las políticas estadounidenses -una nación autoritaria- busca “anular” a las personas que no siguen necesariamente la postura de “El Cambio”, aunque lo hace de una manera que cae en lo forzado.

Hablar de política en el cine contemporáneo exige algo más que “buenas intenciones”. Más bien cuando una película intenta abordar el autoritarismo o la radicalización social sin construir personajes sólidos ni conflictos orgánicos, el discurso termina devorando a la historia. Aniversario cae precisamente en ese vacío.

Foto: Cortesía Corazón Films

Aniversario comienza como una copa de vino en calma -elegante y aparentemente inofensiva. Una fiesta de aniversario reúne a la familia Taylor para celebrar 25 años de matrimonio de sus padres Ellen (Diane Lane) y Paul (Kyle Chandler) y lo que inicia siendo una tarde cálida con familia y amigos, pasa a tener peso en el misterio de la nueva invitada, Elizabeth (Phoebe Deutch) que desde el inicio deja algo en claro -algo esconde-.

Luego de la intensidad moral de Corpus Christi (2015), Jan Komasa parece buscar en esta cinta una crítica más política y alegórica, aunque el resultado termina siendo frágil y forzado. El intento de construir una tensión política desde la intimidad del hogar, como si el fascismo pudiera filtrarse entre brindis, discursos y recuerdos, la película parece acercarse a algo inquietante -y lo logra, pero no de la mejor manera-.

Y, aunque esta sea la primera vez que Elizabeth convive con la familia como pareja de Josh (Dylan O’Brien), entre ambos existe una frialdad imposible de ignorar. La película intenta insinuar que ella permanece a su lado con un propósito oculto, pero incluso esa ambigüedad termina debilitándose ante la falta de química que tienen. Nunca hay una mirada, un gesto o un silencio capaces de sostener la ilusión de intimidad; la relación se siente construida desde la idea del conflicto y no desde la emoción que debería darle vida a la historia.

El problema es que la evolución no termina de sentirse orgánica. La cinta busca hablar de autoritarismo contemporáneo y de cómo las sociedades aparentemente civilizadas pueden deslizarse hacia una lógica fascista casi sin darse cuenta. Sin embargo, el giro ideológico aparece más como una imposición que como consecuencia de sus personajes.

Cabe mencionar que la trama se siente completamente vaga tras la filosofía plasmada en “El Cambio” -libro que publica Elizabeth-, lo que deja a la deriva saber de qué modo responderán los otros miembros de la familia. Lo que inició como un conflicto de alumna vs alumna pasa a ser un conflicto nacional y es ahí donde el peso de la historia empieza a sentirse ajeno.

Aun así, la idea central parece poderosa: convertir una celebración en el retrato de una sociedad que empieza a pudrirse desde dentro. El inconveniente es que la película acelera el discurso sin antes fortalecer a quienes lo sostienen. El fascismo luce como golpe temático y no como algo gradual. Es ahí cuando todo se siente extraño, desacomodado, como si dos historias totalmente diferentes convivieran en la misma atmósfera sin llegar a dialogar entre ellas.

A esto se suma que los arcos argumentales son solo para hacer que la trama avance, es decir, opta por revelar antes que explicar, lo que deja a la descubierta que los personajes no funcionan más que por impulso. Aunque, por otro lado, Elizabeth crea una adversaria memorable, mientras que Ellen es quien más evoluciona como personaje y la química entre protagonista y antagonista funciona, lo que no termina de ser claro es el resto de la historia.

Asimismo, hay algo interesante, Jan Komasa logra captar el miedo moderno a la radicalización política desde la incomodidad social y el deterioro de la convivencia. Pero donde otras películas que manejan discursos radicalizados (American History X, 1998) se encuentra humanidad, Anniversary se queda atrapada en su propia intención. La fiesta continúa, pero no deja de sentirse ajena y aun con sus ideas por más provocadoras, el resultado se percibe hueco.

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