La directora dominicana nos habló de su corto que se estrenó en Sundance, ganó en Palm Springs ShortFest y se presentó ahora en el FICM 2026.
Por Malenny Camacho
Marga en el DF, sigue a una mujer que viaja de sorpresa a la Ciudad de México a ver a su esposo cuando está en la semana 21 de embarazo. A raíz de esto, su vida y su futuro toman un giro inesperado
El corto abre con una imagen deliberada. No se ve el rostro de Marga, sino solo su vientre cubierto, mientras unas religiosas lo tocan para darle la bienvenida al país. Ortega la describió como una imagen que “se ve linda, pero es muy invasiva”. Para la directora, ahí Marga ya no es dueña de su cuerpo ni de su historia.
Termina con la imagen opuesta. Tras llorar sola, la protagonista aparece de vuelta en su casa de Santo Domingo, en ropa interior, bailando Como la flor, de Selena Quintanilla. La canción es triste en la letra y festiva en el ritmo, y esa contradicción fue lo que buscó Ortega para el cierre.
“Si escuchas la letra de esa canción, es una canción muy triste”, explicó en entrevista. “El ritmo de esa canción es lo más alegre y bailable y divertido del mundo entero.” Para la cineasta, esa mezcla resume la historia de Marga.
Ortega la lee además como una forma de resiliencia latinoamericana: enfrentar la lucha con alegría. Lo compara con el dominicano que, sin un peso, sigue en el colmado con una cerveza y los amigos. No quiso un final en el que todo se arregla, sino uno ligero que dijera: “ella va a estar bien”. Si al inicio Marga aparecía cubierta y tocada por otras manos, al final aparece destapada libre.

Una dominicana en México
Radicada en México desde hace varios años y con trayectoria en Estados Unidos, Ortega dijo que este es su primer corto dentro de la industria mexicana. “Para mí era muy importante tener un estreno nacional porque, al final del día, este corto es completamente mexicano”, afirmó.
Es una coproducción con Estados Unidos y República Dominicana porque su protagonista, Camila Santana, es dominicana y la historia es la de una dominicana que llega a México. Se rodó de sur a norte de la Ciudad de México con un equipo que la directora describió como mexicano, incluidos migrantes “mexicanos de cariño”, como la directora de fotografía María Secco.
Ortega citó la nueva ola y la época de oro del cine mexicano entre sus referentes.
Antes de Morelia, el corto tuvo su estreno mundial en Sundance 2026, pasó por SXSW y ganó Mejor Corto de Ficción de más de 15 minutos en Palm Springs ShortFest. Se realizó gracias a un premio de Antigravity Academy, la compañía del productor Carlos López Estrada, y al apoyo de Dolby.
La época
La historia ocurre en 1995, año del asesinato de Selena Quintanilla, un hecho de la cultura pop que Ortega usó para ubicar el tiempo sin carteles ni fechas. Esa muerte se cruza con el duelo personal de Marga de forma deliberada, dijo.
El 16 mm fue una decisión estética y práctica: hacer cine de época con poco presupuesto es difícil, y el formato daba “imperfección” y atemporalidad. “Me encanta la imperfección del 16 mm porque creo que habla un poco de las imperfecciones de los personajes también”, dijo. El título conserva el “DF” porque su padre, que estudió en la UNAM, todavía llama así a la ciudad.

Las pistas y la decisión
El viaje de sorpresa termina sorprendiéndola a ella. Las pistas de la infidelidad son pequeñas: dos cepillos de dientes y una ecografía en un lugar que no va. Ortega contó que, al proyectar el corto, las mujeres suelen notar primero el cepillo y muchos hombres reaccionan hasta ver la ecografía.
“Cuando hablo de infidelidad con mujeres, muchas dicen: yo lo olí”, comentó.
Marga no explota. Le dice a su esposo que puede ser un buen padre, pero que no lo quiere como esposo. Ortega lo entiende como crecer: “Hay veces que tienes que decir: te quiero, pero me quiero más a mí. Y eso para mí es donde está la fuerza”.
La escena en que Marga llora sola en el restaurante, con La Llorona de fondo, fue la última que se filmó. Ortega le pidió a Camila Santana que escuchara la canción y reaccionara, y dijo haberla visto despedirse del personaje “de una forma muy fuerte”. Fue, contó, “muy catártico para todos”

Lo que no se ve
El vientre de Marga es una prótesis rentada a un taller que hizo prótesis para Cien años de soledad. Su tono coincidió con la piel de la actriz y, sin presupuesto para otra opción, no había plan B. Ortega quería mostrar la sexualidad dentro del embarazo; en esa época, dijo, una embarazada ni siquiera era vista como mujer.
Lo que viene
El corto forma parte del Sundance Short Film Tour, junto con otros cinco, y se proyecta en cines de Estados Unidos. Ortega cree que llegará a Latinoamérica y busca una plataforma y un distribuidor mexicano que lo lleve a salas. “Yo quiero que el corto se vea por la mayor cantidad de personas posibles”, dijo. Por ahora, se queda con lo que significó presentar el corto en Morelia: el orgullo de que quienes trabajaron en él vieran su trabajo llegar a uno de los escenarios más importantes del país.




