Atrápelo quien pueda: Jaime Camil se enfrenta al mundo de las citas

Por Luis Servin

¿Después de cuánto tiempo de una separación es “correcto” intentar rehacer tu vida? Tal vez no haya una respuesta correcta para esta pregunta, sin embargo, Diego (interpretado por Jaime Camil), protagonista de Atrápelo quien pueda, la nueva película de Alfonso Pineda Ulloa, lleva 5 años soltero después de la muerte de su esposa, lo cual tiene bastante preocupada a su hija (Isabella Arroyo) y también a todas las personas a su alrededor, por lo que, buscando lo mejor para él, intentarán que encuentre nuevamente el amor, pero Lucía (Natalia Tellez) la nueva vecina podría interponerse en esos planes.

Uno de los mayores problemas de Atrápelo quien pueda es el ritmo que maneja la cinta: todo pasa muy rápido y pocas cosas se establecen de la manera apropiada. Casi desde el inicio Marina, la hija de Diego, está desesperada por conseguirle pareja a su papá y la justificación es que leyó un artículo en una revista para caballeros, pero jamás se muestra la vida o la rutina de padre e hija previo a esta búsqueda desesperada, vemos pocos momentos de ellos juntos o de esa relación de cinco años desde la muerte de la madre de la niña, quién además jamás menciona extrañar a su mamá o sentirse de determinada manera por la pérdida. Aún así, el guion se esfuerza en hacer ver a Lucía como una fuerza que viene a romper con la rutina de esta familia, pero jamás lo vemos.

Uno de los grandes objetivos de la cinta pareciera ser mostrar y ridiculizar el mundo de las citas por internet haciendo que muchos tipos de mujeres desfilen en cenas incómodas frente a Diego, pero es extraño que la película se burle de aquellas que tienen una estabilidad financiera, busquen explorar su sexualidad o no entren en el estereotipo de “madre perfecta” que el personaje de Camil parece buscar. En lugar de que la incomodidad y las risas provengan de las interacciones entre los personajes más bien el director decide irse por el camino fácil y hacer burla porque una mujer de estilo gótico o amante del ejercicio quiere tener una relación.

Aunque, a su favor se puede mencionar que la película hace un comentario interesante sobre como hoy en día muchas personas no buscan una conexión genuina y la mayoría entra en las aplicaciones de citas buscando aventuras de una sola noche; además se hace mucho énfasis en lo complicado que es salir a citas o intentar tener una relación conforme entras más y más en el mundo de la adultez, especialmente todas las consideraciones a tener en cuenta si ya tienes hijos.

Probablemente lo que mejor funciona en Atrápelo quien pueda sea la dinámica entre Jaime Camil y Natalia Téllez, quienes tienen mucha química en pantalla y contagian muchísima alegría. Especialmente Natalia Téllez, cuya personalidad magnética ilumina la película y la vuelve mucho más divertida una vez su personaje entra en escena. Camil es divertido y hace un buen trabajo, especialmente porque este tipo de personajes “pez fuera del agua” le van bien. Desafortunadamente la diferencia de edad entre ellos si es un factor que puede ser algo extraño de momento. Por desgracia la relación entre Diego y Lucía también se siente apresurada. Tienen varios momentos en pantalla, pero pocos significativos o que justifiquen el que ambos terminen completamente enamorados de un día para otro.

Atrápelo quien pueda es otra comedia mexicana que no tiene mucho que ofrecerle al público en cuestiones de narrativa, técnica o a nivel temático, sin embargo la película liderada por Jaime Camil tiene cierto encanto y, pese a los clichés con los que retrata el mundo de las citas hoy en día o su edulcorado final de cuento de hadas, las risas están garantizadas. Probablemente la película no vaya a cambiarle la vida a nadie, pero su inocencia y optimismo son perfectos para apagar el cerebro y reírte sin pensar en nada más.