Jaripeo: El rodeo y su discurso con la masculinidad

Por Joshua Juárez

El cine mexicano pasa por una época en la que no solamente demuestra lo vivo que se encuentra en cada fragmento de las cintas que se han levantado y han puesto el nombre del país en alto estos últimos años, también, tenemos el hecho de que la originalidad de las historias y las narrativas han pasado de boca a boca generando diálogo entre el público.

Este año, fuimos testigos de cómo es que nuestro cine ha cruzado fronteras y las ha transgredido para darle paso a historias que vale la pena contar e inspeccionar de manera profunda. Desde historias que se adentran a la identidad cultural, hasta historias que van más allá explorando la sexualidad y los arquetipos establecidos dentro de un país cuyo pensamiento colectivo tiene lugares, acciones, trabajos y comportamientos pre establecidos para determinados sectores.

Algo parecido a lo que recientemente hizo el cineasta David Pablos, con su obra más reciente En el Camino es el tipo de producción que nos ocupa en este texto, pues a manera de un documental híbrido con la ficción, es que ahora tenemos uno de los metrajes más interesantes que encontrarás dentro de la selección oficial del 24 festival internacional de cine de Morelia y está película es “Jaripeo”.

Hablar de “Jaripeo”, es complejo, pese a ser una producción que no busca tener una narrativa difícil de entender y mucho menos una identidad que la haga sentir como algo pesado de mirar y de escuchar, al contrario, tenemos un producto audiovisual que se desenvuelve de manera excelente, sin tapujos y sin tratar de ser algo que no busca ser, sin embargo, para poder hablar de porqué es que se selecciona este tipo de actividad para llevar la historia y testimonios, hay que remontarnos a conocer la historia del Jaripeo.

El Jaripeo, nace desde la época colonial, una actividad en la cual el hombre tenía que demostrar la suficiente valentía para poder montar a los animales salvajes, además de organizar todo tipo de faenas para demostrar que la destreza vista desde la masculinidad era algo completamente dominante. Años después, está actividad nacida de las haciendas, tendría una rápida convergencia con la charrería, otro deporte que adoptaría la representación masculina en el país, principalmente dentro de su lugar origen: Michoacán.

Entendiendo esto y lo que este tipo de deporte significa socialmente para un hombre, es que “Jaripeo” abre las rejas para dejar entrar la euforia de los toros salvajes y darnos testimonios que no tienen ni una pizca de temor de preguntarse cómo es que serán vistos.

La película, nos transporta a Michoacán, lugar en donde dentro de una camioneta, en voz de un joven anónimo empezaremos a dialogar y mirar escenas situadas en palenques que poco a poco se van transformando en momentos de deseo para quienes lo cuentan, así como también momentos de desconexión con las reglas sociales para describir quienes son y cómo ha sido este mismo descubrimiento.

A través de escenas que cruzan el corte documental y el corte de ficción, es que sus directores Rebecca Zweig y Efraín Mojica, nos transportan a escenarios oníricos y de ensueño desarrollados en lo terrenal para contar algo importante: ¿Cómo es la homosexualidad en un ambiente con construcciones muy machistas?, dejando así correr hora y veinte de metraje que desenvuelve a las personas que toman como seguimiento.

Independientemente de tratarse de una cinta que también aborda el tema desde lo guionizado y no solo desde el documental, nos hace encontrarnos con diálogos muy sinceros, así como con testimonios que explican con claridad el modo en el que pueden explorar su sexualidad dentro de estos lugares, como uno casi al inicio de la película que menciona como es que hay muchos hombres que se relacionan con otros hombres en este ámbito, sin embargo, sus formas de encuentro son excusándose utilizando el alcohol como ruta de escape..

Jaripeo, se une a la nueva ola de películas mexicanas que buscan contar algo nuevo y relevante, no es por nada que si recepción en un festival tan importante como Sundance, haya sido impecable por su capacidad para proponer y para contar. Sin duda alguna uno de los documentales que tienes que tener en el radar para durante la presente edición del festival de cine de Morelia, seguro que te llevarás una sorpresa muy grata.