En entrevista, Aarón Fernández y Daniel Damusi hablan sobre la película que apuesta por mostrar una paternidad consciente y distinta en el cine mexicano.
Lejos de los clichés del padre ausente o torpe que aprende a cuidar a sus hijos sobre la marcha, El hijo de su padre, la nueva película del director mexicano Aarón Fernández, propone una mirada distinta: la de un hombre que decide ser padre y asume esa responsabilidad desde la sensibilidad, el afecto y la convicción.
En entrevista con Acotación Itinerante el director y el actor Daniel Damuzi —quien interpreta a Gabriel, protagonista de la historia— hablaron sobre el origen del proyecto, el retrato de la paternidad contemporánea y el reto de representar masculinidades más complejas en el cine mexicano.
Una historia sobre paternidad asumida, no accidental
Para Aarón Fernández, el corazón de la película no es la masculinidad en abstracto, sino la paternidad como experiencia consciente.
“El hijo de su padre es la historia de Gabriel, que es un papá soltero que tiene un hijo de 4 años… acompañamos muy de cerca su cotidiano y la relación entre padre e hijo con todos sus altibajos”, explicó el director.
Desde el inicio, la intención fue mostrar a un padre soltero que no llega a esa condición por abandono o tragedia, sino por decisión propia.
“Era súper importante que se supiera que Gabriel es papá soltero por voluntad propia… es una decisión consciente y dice: ‘yo voy a asumir este niño y lo voy a asumir solo’”, señaló Fernández.
La película sigue el día a día de este padre responsable y afectivo que, al mismo tiempo, enfrenta el duelo por la muerte de su propio padre. Ese proceso emocional atraviesa toda la historia y revela cómo la relación con nuestros padres influye en la forma en que ejercemos la paternidad.

Romper el cliché del padre que “aprende a ser papá”
Uno de los elementos más distintivos del filme es que Gabriel no es el típico personaje que descubre torpemente cómo cuidar a su hijo.
“No es la típica comedia del papá que tiene que aprender a cocinar o a cuidar… Gabriel ya está años luz de eso. Él lo asumió y lo tiene superintegrado en su cotidiano”, explicó el director.
Esa decisión narrativa permite a la película ir más allá de la superficie y explorar conflictos emocionales más profundos: la exigencia personal, el duelo, la memoria familiar y la construcción de identidad.
Daniel Damusi: encarnar a un padre que desea serlo
Para Daniel Damuzi, interpretar a Gabriel representó la oportunidad de dar voz a una figura poco representada en pantalla: la del hombre que quiere ser padre.
“Es importante hablar de estas voces de hombres que sí quieren asumir su paternidad… no por culpa, sino por voluntad”, señaló el actor.
Damusi destacó que el personaje rompe con la idea cultural de que los hombres se hacen cargo únicamente por obligación.
“Hay muchos papás que sí quieren ser papás, que lo desean y lo asumen… y también tienen derecho a expresar esa paternidad con responsabilidad y sensibilidad”.

La casa familiar: memoria, duelo y herencia
En la película, la casa donde creció Gabriel funciona casi como un personaje más. La posible venta de ese espacio detona el conflicto emocional del protagonista, pues representa el último vínculo tangible con su padre fallecido.
“Es como el último espacio donde siente que está la presencia de su padre”, explicó Fernández.
Otro de los aspectos que destacan en El hijo de su padre es la presencia de personajes femeninos que no responden al rol tradicional de maternidad, pero sí conforman una red de apoyo fundamental.
Amigas, pareja, madre y hermana aparecen como figuras independientes que acompañan al protagonista sin asumir el rol de “sustitutas maternas”.
Para el director, era importante construir personajes femeninos complejos: profesionales, independientes y afectivos, que cuestionan las expectativas sociales sobre la maternidad sin perder su dimensión emocional.
“El personaje de la hermana Raquel es una mujer independiente, está muy bien profesionalmente y quiere dedicarse a su trabajo y no quiere tener hijos, y al mismo tiempo es una mujer muy femenina, una cosa no impide la otra tampoco, ¿no? No no quería ser como el cliché”, señala el director.

Una invitación a reflexionar sobre la paternidad
Más que un discurso moral o sociológico, Aarón Fernández buscó crear un retrato sobre una familia que sale de lo convencional: “Quise hacer una película de lenguaje muy directo, con un personaje fuerte, pero sin un mensaje aleccionador… que el público la reciba y reflexione desde su propio punto de vista”, explicó.
“Ser papá conlleva responsabilidad, pero también mucha felicidad… eso era importante mostrar: qué pierdes al no asumir tu paternidad y qué ganas cuando sí lo haces”, añadió el director.
Estreno en salas
El hijo de su padre llegó a cines el 5 de febrero y se exhibe en circuito comercial y salas independientes.
“Es una película que visual y sonoramente es muy bonita… la música, la imagen y las actuaciones valen mucho la pena”, concluye el director.
