Luis Gerardo LoGar convierte el vómito en catarsis con GUÁCARA (BARF)

Ansiedad, incomodidad y liberación se mezclan en GUÁCARA (BARF), el nuevo cortometraje de Luis Gerardo LoGar que tendrá su estreno internacional en LALIFF 2026.

Por Miguel Vázquez

Vomitar nunca se había sentido tan catártico como en GUÁCARA (BARF), el nuevo cortometraje de Luis Gerardo LoGar que llegará este año al Los Angeles Latino International Film Festival dentro de la sección “Los Raros: Midnight Shorts Program”, un espacio dedicado a propuestas incómodas, extrañas y alejadas de lo convencional.

Lejos de construir una narrativa clásica, LoGar apuesta por una experiencia sensorial protagonizada por Danae Reynaud, donde el vómito funciona como metáfora física y emocional de la ansiedad, la vergüenza y finalmente la liberación. Para el director, la intención nunca fue explicar demasiado, sino hacer que el espectador sintiera en el cuerpo lo mismo que atraviesa su protagonista.

En entrevista con Acotación Itinerante, el director explicó que una de sus principales intenciones era provocar en el espectador las mismas emociones y sensaciones que atraviesa la protagonista del cortometraje.

“Todo el objetivo es quiero que sientan lo que yo me imagino lo que siente ella.”

¿De qué trata “GUÁCARA (BARF)”?

La idea de GUÁCARA (BARF) nació a partir de una imagen muy específica: una mujer corriendo con vestido de novia. A partir de ahí, el cineasta comenzó junto a Thelma Ruiz un largo proceso de escritura y reescritura que eventualmente terminó convirtiéndose en una historia incómoda, extraña y emocional.

“Realmente queríamos hacer un corto que tuviera un personaje corriendo en un vestido de bodas al final.”

Conforme el proyecto fue tomando forma, LoGar encontró en el acto de vomitar una estructura emocional que podía sostener toda la película. Para el director, el vómito no solamente funciona como una reacción física, sino también como una metáfora sobre liberar aquello que llevamos dentro.

“Yo sentía que justo la vomitada es en sí como algo muy cinematográfico, o sea, está en tres actos: me siento mal, vómito y después ya te sientes en paz”.

Más allá de lo grotesco, el cortometraje busca conectar con la sensación de incomodidad que las personas sienten con ciertos aspectos de sí mismas. El director explicó que la protagonista funciona como una representación extrema de esas inseguridades que todos cargan, aunque muchas veces permanezcan ocultas.

“Siento que todos los seres humanos tienen algo que les choca de sí mismos.”

Esa idea de aceptación termina siendo uno de los ejes emocionales más importantes del corto. A lo largo de la historia, el personaje atraviesa un proceso donde deja de pelear contra aquello que la hace distinta y finalmente decide abrazarlo.

“Sí tengo esto. Pero así soy. Y tal vez ahí está mi mi mayor diferenciador.”

La película evita una narrativa completamente lineal y apuesta más por las sensaciones, la tensión emocional y el agobio físico. Para LoGar, la intención era mantener al espectador dentro de esa ansiedad hasta llegar a un momento final de liberación.

“Por 11 minutos te tengo así, te tengo así y al final respiras. Este corto es como vomitar… Es primero el ah qué horror, Después como el no, pasa y al final como que justo te da esta sensación de de alivio, o sea, ya que pasó lo peor, ya que sacaste todo, creo que es algo como muy catártico, ya que sacaste todo, respiras y dices, ‘ay, qué bueno que pasó’ estuvo horrible, es innegable que estuvo horrible, pero al final es una paz que yo creo que todos los que hemos vomitado alguna vez hemos sentido”.

Guácara / Cortesía

Luis Gerardo LoGar y su interés por personajes rotos

A lo largo de su filmografía, Luis Gerardo LoGar ha desarrollado un interés constante por personajes marginales, vulnerables o emocionalmente rotos. Sin embargo, asegura que nunca le ha interesado retratarlos desde la distancia o la condescendencia.

“Odio hacer como retratos como desde lejos”, dice. El cineasta considera que el cine debe acercarse a estos personajes desde la empatía, entendiendo que detrás de cualquier contexto extremo siguen existiendo emociones completamente humanas.

“Lo que me gusta es meterme con ellos, verlos a los ojos, tratarlos como si fuera a un amigo”.

Ese acercamiento ya había aparecido en trabajos anteriores como ¡Pinche Teporocho!, cortometraje que recibió reconocimiento internacional y donde buscaba retratar la experiencia de una persona en situación de calle desde una perspectiva inmersiva y sensorial.

“Justo tuve un cortometraje que le fue muy bien, que se llama Pinche Teporocho, que tal cual lo hice porque yo odiaba que todas la mayoría de las historias de personas que están en esa condición, sin casa, o sea, que son indigentes, siempre es un retrato desde lejos y tal vez con un poquito de lástima, y a mí me chocaba eso porque al final son personas y creo que están en un mundo donde puedes estar explorando cómo se siente eso. Entonces eso creo que fue lo que le fue muy bien a ese corto porque al final era ¿Qué se sentiría estar ahí? Igual de drogado, borracho, o sea, ¿Cómo se siente eso?”.

Para LoGar, el cine funciona como una herramienta para acercarse a mundos que normalmente generan miedo o rechazo, recordando que al final todas las personas comparten emociones similares.

“Aunque te metas así en la cordillera más lejana del Andes, que te metas en lo más adentro de una cueva, al final los humanos y la condición humana es que sentimos igual.”

Luis Gerardo LoGar / Cortesía

La propuesta visual de “GUÁCARA (BARF)” y el trabajo de Danae Reynaud

Otro de los elementos fundamentales del cortometraje es su propuesta visual. La fotografía de Natalia Bermúdez y el diseño de producción de Thelma Ruiz funcionan como piezas esenciales para transmitir el estado emocional de la protagonista, especialmente durante los momentos más densos y caóticos del relato.

El director explicó que desde el guion comenzó a construirse todo el universo visual de la película, incluyendo detalles como la textura, el color y la consistencia del vómito.

“No hay una buena foto si no hay un buen mundo que retratar.”

Además, LoGar señaló que el diseño de producción fue fundamental para construir el lenguaje visual del corto.

“Cómo usar el vómito, qué color va a tener que consistencia va a tener. O sea, estábamos metidísimos en eso.”

El cineasta también destacó el trabajo físico y emocional de Danae Reynaud, a quien considera una pieza clave para que la película lograra transmitir la sensación de incomodidad y vulnerabilidad que buscaban desde un inicio.

“Danae lo que hizo muy brutal es esta parte, ¿no? De que se dejó ir, o sea, no le tuvo miedo ni un segundo.”

“Los Raros”: el espacio ideal para “GUÁCARA (BARF)” en LALIFF 2026

Precisamente por su naturaleza híbrida y poco convencional, el director confesó que una de sus principales dudas era encontrar un espacio adecuado para el cortometraje dentro del circuito de festivales. Sentía que GUÁCARA (BARF) no encajaba completamente ni en el cine de terror ni en los dramas más tradicionales.

“No creo que esté lo suficiente de género como para mandarlo a festivales más de género de terror, pero al mismo tiempo no está lo suficientemente convencional.”

Por ello, formar parte de “Los Raros” dentro del Los Angeles Latino International Film Festival terminó siendo una validación importante para el proyecto y para el tipo de historias que LoGar busca contar.

“Nos van a dejar contar con nuestra percepción todas los ejes de la condición humana.”

El director también destacó la importancia de que existan espacios donde los cineastas latinoamericanos puedan contar historias alejadas de los estereotipos que muchas veces predominan dentro de la industria estadounidense.

“Queremos contar historias que sean latinos, que sean de países latinoamericanos, pero que no tiendan siempre a lo que considera un estadounidense una historia latina.”

Con GUÁCARA (BARF), Luis Gerardo LoGar continúa consolidando una voz autoral que apuesta por personajes incómodos, emociones extremas y experiencias sensoriales alejadas de los relatos convencionales. Mientras tanto, el cineasta ya trabaja en su primer largometraje, CHAVO RUCO, proyecto que actualmente desarrolla tras haber sido reconocido en distintos espacios internacionales de cine emergente.

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