Café Chairel: una película sobre acompañarse incluso en silencio

En entrevista, Fernando Barreda Luna habló sobre cómo Café Chairel convierte la soledad, los silencios y la compañía en el centro de una historia íntima ambientada en Tampico.

Por Miguel Vázquez y Melissa Martínez

Entre tazas de café, casas abandonadas y silencios que duelen más que cualquier discusión, Café Chairel construye una historia sobre personas rotas que encuentran en la compañía del otro una posibilidad para seguir adelante.

La nueva película de Fernando Barreda Luna, protagonizada por Tessa Ía, Mauricio Isaac y Leo Deluglio, llegará a salas mexicanas el próximo 21 de mayo.

Ambientada en Tampico, la cinta sigue a Alfonso (Mauricio Isaac), un hombre que decide abrir un café de especialidad sin tener idea del negocio, y a Katia (Tessa Ia), una joven reservada que parece estar huyendo de algo. Entre ambos comienza a surgir una conexión inesperada entre momentos de ternura, choques de personalidad y esa necesidad silenciosa de sentirse acompañados.

Café Chairel / Cortesía


En entrevista con Acotación Itinerante, Barreda Luna explicó que el verdadero centro de la película está en esa “soledad compartida” que viven sus personajes: personas que cargan con heridas emocionales y que encuentran alivio simplemente estando juntos, sin la necesidad de decir palabras.

“De alguna manera el tema central son personajes que se sienten solos, que se sienten arrepentidos, que tienen unas cargas emocionales muy fuertes, pero que no hablan de ellas y, sin embargo, encuentran esa conexión y esta forma de lidiar con lo que están viviendo de una manera muy honesta, muy íntima, pero sobre todo honesta en el sentido de que no tienen que hablar del tema muchas veces para poder lidiar con él”, dijo.

El director también señaló que muchas personas podrán identificarse con esa sensación de intentar construir algo mientras todo parece derrumbarse alrededor:

“Muchas veces cuando emprendes algo, creo que te ayuda a superar o salirte un poquito de las cosas que que te están frustrando. Y este emprendimiento ayuda muchas veces a a que tu mente se concentre en algo y se convierte en un nuevo reto y en un nuevo plan que creo que nos ayuda muchas veces a salirnos de esos hoyos”, dijo.

Café Chairel / Cortesía

Una película donde el conflicto vive en los silencios

Café Chairel apuesta por la contemplación y los pequeños gestos, evitando caer en momentos de inteso drama. Para Barreda Luna, el conflicto más importante de la historia es interior e invisible, algo mucho más cercano a la experiencia cotidiana.

El director explicó que muchas veces el cine cae en la necesidad de saturar a sus personajes de obstáculos, cuando en realidad basta un único conflicto emocional para sostener toda una historia. Por ello, la película utiliza imágenes, silencios y detalles visuales para transmitir aquello que los personajes no dicen abiertamente.

“Las imágenes te gritan mucho de lo que está sucediendo”, afirmó el cineasta, quien describió la película como una propuesta que busca que el espectador complete emocionalmente aquello que ocurre en pantalla.

Esa misma sensibilidad fue clave para el trabajo actoral. Leo Deluglio señaló que el tono de la película estaba claro desde el guion y la puesta en escena, lo que permitió construir interpretaciones apoyadas en miradas, pausas y pequeños gestos más que en diálogos explicativos.

Por su parte, Mauricio Isaac destacó que filmar en Tampico, lejos del ritmo acelerado de la Ciudad de México, ayudó a entrar en la cadencia emocional de la película. El actor incluso mencionó que una de las claves fue entender la diferencia entre una pausa y un silencio: mientras la pausa nace de la incomodidad o la ansiedad, el silencio aparece cuando los personajes finalmente encuentran comodidad en la compañía del otro.

“Algo que creo que ayudó mucho fue el estar en Tampico en mi caso, lejos de casa. Sin ningún tipo de distractor. Eso también marcaba otro ritmo de estar […] En mi caso pude entender qué diferencia había entre una pausa y un silencio, y la pausa tenía que ver con una inquietud del personaje, tratando de quizá agradar al otro y después volverse un silencio de estar en la comodidad con la compañía del otro, sin necesidad de estar este diciéndose, sino simplemente estar no acompañándose”, dijo.

Café Chairel / Cortesía

Tampico como espacio emocional y símbolo de nostalgia

Más allá de servir únicamente como locación, Tampico funciona en Café Chairel como una extensión emocional de sus protagonistas. Originario de la ciudad, Fernando Barreda Luna explicó que nunca quiso convertir la película en “un comercial turístico”, sino utilizar espacios abandonados y rincones poco explorados que dialogaran con la nostalgia y el vacío emocional de los personajes.

La producción incluso filmó dentro de una casa abandonada durante más de 20 años, cuya textura y deterioro terminaron definiendo gran parte de la estética visual de la película, incluyendo su paleta de colores.

“Todo tenía que hacer sentido en la historia, ser congruente con la imagen, con los personajes, con lo que están viviendo. Creo que lo que yo buscaba era esa soledad, la nostalgia, el abandono, emociones que puedes sentir en estos lugares.
El hecho de que filmamos en una casa que tenía 20 años de abandonada…se puede sentir la textura. Se puede sentir la textura, esa esa parte de añoranza del ayer de lo que no sucedió, de los sueños, del pasado”, dijo.

El agua también se convierte en un símbolo constante dentro de la historia. Rodeada de lagunas, ríos y mar, Tampico aporta un elemento visual relacionado con la sanación y la depuración emocional. Desde la tina y el lavabo hasta el café y las peceras, el agua aparece continuamente acompañando a los personajes y sus procesos internos.

“Los personajes interactúan todo el tiempo con el agua de diferentes formas. Tampico es una ciudad rodeada de agua. Hay la lagunas, ríos, mar y dentro de la casa, pues lo vemos en la tina, en el baño, en cuando se está haciendo café, cuando está lavando los dientes, en la pecera, por todos lados. Siempre hay agua. Y ese elemento creo que justo termina como de acoplarse con el espacio del lugar de Tampico”, añadió.

Café Chairel / Cortesía

Un recorrido destacado por festivales

Antes de su estreno comercial, Café Chairel tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara como parte de la Selección Premio Mezcal, además de recorrer festivales internacionales como Sonoma, Dallas, Seattle Latino y Hola México Film Festival.

En este último obtuvo el Premio del Público, mientras que en los Premios Pantalla de Cristal recibió reconocimientos a Mejor Película, Fotografía, Diseño de Producción y Música Original.

Con una propuesta sensible, contemplativa y profundamente humana, Café Chairel llegará a salas mexicanas el próximo 21 de mayo buscando conectar con aquellos espectadores que entienden que, a veces, la compañía más importante es simplemente alguien dispuesto a permanecer ahí en silencio.

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