Por Miguel Vázquez
En tiempos donde la tensión política entre México y Estados Unidos parece crecer cada vez más, No Se Requieren Traducciones (No Translation Required: Love Has No Borders) apuesta por mirar en la dirección contraria: la del afecto, la empatía y las conexiones humanas que sobreviven incluso a las fronteras.
La nueva película de Rafael Altamira, producida por Paloma Cinco y escrita por Cristo Fernández junto a Kelsie McDonald, formará parte de la Sección Oficial Hecho en Jalisco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Filmada completamente en Guadalajara, la cinta sigue a Paco, un joven taquero tapatío interpretado por Cristo Fernández, cuya vida cambia tras conocer a Gabby, una joven estadounidense con quien inicia una relación marcada por la distancia, los sistemas migratorios y las diferencias culturales.

Durante una entrevista con Acotación Itinerante, el director Rafael Altamira habló sobre cómo la película terminó encontrando una resonancia política inesperada debido al contexto actual entre México y Estados Unidos, aunque asegura que el tema siempre ha estado presente desde la concepción del proyecto.
“Siempre ha habido esta tanto barrera cultural como hasta cierto punto perjuicios y tal vez un poco de racismo involucrado”.
Para el cineasta, la historia adquiere todavía más fuerza en un momento donde las políticas migratorias se han endurecido y el discurso de odio se ha intensificado.
“Más ahora que nunca lanzar este mensaje tan bonito de que efectivamente por más de que dos personas no hablemos el mismo idioma, no quiere decir que no podamos compartir nuestro corazón”.
Aunque la película se construye desde la estructura de una comedia romántica, el proyecto también nace de experiencias personales tanto de Cristo Fernández como de Kelsie McDonald, quienes desarrollaron originalmente la historia hace casi una década mientras vivían en Reino Unido en medio del contexto posterior al Brexit.
Fernández explicó que incluso él mismo tuvo que enfrentarse a dificultades migratorias mientras intentaba mantenerse en Inglaterra tras concluir sus estudios.
“Cada seis meses salía del Reino Unido y volvía a entrar porque era la única manera de poder estar allá”.
Para el actor y productor, esa experiencia terminó impregnando el ADN emocional de la película.
“Nuestra película habla de que el amor no necesita visa porque lo que sentimos no entiende fronteras”.

Por su parte, Kelsie McDonald habló sobre su relación con México y cómo Guadalajara terminó convirtiéndose en una experiencia profundamente transformadora para ella, especialmente después de quedar atrapada en la ciudad durante la pandemia debido a problemas con su visa.
“Fue la oportunidad de vivir como un local”.
La actriz también destacó el cariño que desarrolló por la ciudad y por la cultura mexicana mientras convivía con familias y amigos tapatíos.
“Honestamente pienso que es una de las bonitas ciudades del mundo”.
Paloma Cinco explicó además que uno de los principales objetivos era mostrar una imagen vibrante y auténtica de Guadalajara, resaltando elementos como la gastronomía, las tradiciones y la energía visual de la ciudad.
“Queríamos demostrar lo increíble que es nuestra ciudad, nuestro país, nuestra cultura”.

La película también representa una nueva apuesta de Espectro MX Films por impulsar producciones con identidad mexicana y vocación internacional, integrando talento local con equipos extranjeros tanto frente como detrás de cámaras.
Finalmente, Rafael Altamira habló sobre lo que significa presentar la película en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara después de un proceso largo de producción y postproducción.
“No hay una mejor manera de cerrar el círculo de este largo proceso”.
Además, destacó la importancia de que el proyecto llegue precisamente dentro de la categoría Hecho en Jalisco, considerando que gran parte del equipo, las locaciones y la identidad de la película nacen directamente de Guadalajara.
“No podríamos estar más emocionados ni más contentos con este resultado”.




