Soy Mario: paternidad, identidad y la urgencia de mirar a los hombres trans en el cine

Un hombre trans enfrenta un embarazo inesperado en Soy Mario, una película que rompe estereotipos y pone sobre la mesa la paternidad, la identidad y la urgencia de visibilizar a quienes el cine ha ignorado.

Por Miguel Vázquez

En un panorama cinematográfico donde la representación trans aún es limitada —y frecuentemente inclinada hacia historias de mujeres trans—, Soy Mario se presenta con una propuesta poco explorada: la experiencia de un hombre trans que, a sus 40 años, enfrenta un embarazo inesperado.

La película, que llega al Festival Internacional de Cine en Guadalajara, abre una conversación necesaria sobre identidad, masculinidad y familia desde un ángulo casi invisible en la pantalla.

Soy Mario / Cortesía

Una historia que nace desde la ausencia de representación

Para la directora Sharon, el origen del proyecto está en la falta de visibilidad de los hombres trans en el cine.

“Me pareció muy importante justamente hablar de un hombre trans precisamente porque no tienen esta visibilidad dentro de la sociedad y también creo que en las películas se ha abordado mucho el tema de las mujeres trans y no de los hombres trans”, explica en entrevista con Acotación Iitinerante.

A partir de una investigación profunda —que incluyó entrevistas con personas trans y sus familias—, la cineasta encontró un punto de entrada poco discutido: la posibilidad de formar una familia. “Hay una gran generalización de personas trans en general que no forman familias propias. Entonces, ahí es donde quise explorar ese tema”.

El resultado es una historia que, aunque parte de una situación específica, logra resonar en lo universal: el deseo de pertenecer, de ser reconocido y de redefinir los propios límites de la identidad.

Un personaje construido desde la experiencia

El papel de Mario recae en Austin, un actor trans cuya experiencia personal le permitió dotar de autenticidad al personaje.

“Soy un hombre trans y entiendo las situaciones que se pasan. La traspaternidad es una situación que no todos los hombres trans quieren, pero sí hay un porcentaje que sí lo quiere”, comparte.

Lejos de apoyarse en referencias inexistentes o estereotipos, la construcción del personaje se dio desde lo vivido y lo emocional. “Estoy representando a los hombres trans como un actor orgánico y créeme que todas las emociones están plasmadas lo más auténtica posible”.

Ese proceso no estuvo exento de riesgos personales. El propio actor recuerda que desde el inicio se le advirtió: “Se van a abrir muchas heridas”. Aun así, decidió asumir el reto con el objetivo de generar empatía.

Soy Mario – Cortesía

Más allá del protagonista: el reflejo de una sociedad

Uno de los aspectos más destacados de Soy Mario es que la historia no se centra sólo en el protagonista sino que busca dibujar el contexto en el que se desarolla: la madre que no entiende, los familiares que dudan, los compañeros que replican actitudes machistas sin cuestionarlas.

“Me interesaba mucho ver distintos puntos de vista, no solamente el de Mario, sino también el de las personas que se relacionan con él”.

En ese espejo social es donde la película encuentra la posibilidad de que el espectador no solo empatice con Mario, sino que también se reconozca en aquellos que no saben cómo reaccionar.

Humanizar antes que explicar

Soy Mario no busca dar respuestas cerradas, sino invitar a reflexionar y cuestionar nuestros pensamientos y formas de actuar frente a situaciones similares.

“Humanizar”, dice la directora, es el objetivo central. “Muchas personas nos quedamos con una idea de lo que es una persona trans, pero realmente ni siquiera hemos conocido a una”.

En la misma línea, el actor resume su expectativa frente a qué mensaje puede llevarse el público tras ver la película: “Que la gente salga conmovida, reflexiva sobre la identidad y que detrás de cada identidad hay un ser humano”.

Soy Mario – Cortesía

Un estreno que abre conversación

La presentación de la película en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara marca su primer encuentro con el público, un momento que el equipo vive con emoción y expectativa.

“Estamos muy ansiosos y con mucha ilusión de ver las reacciones”, comparte la directora.

Más allá de su recorrido en festivales, Soy Mario se perfila como una obra que no solo amplía la representación en el cine mexicano, sino que también desafía las ideas preconcebidas sobre género, cuerpo y familia.

Porque, en el fondo, la película no trata únicamente de un hombre trans embarazado. También trata de la manera en que entendemos —o evitamos entender— a los otros.

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