Lo Que Nos Van Dejando: Issa García Ascot explora el trauma, la memoria y la sanación en el FICG 2026

La película Lo Que Nos Van Dejando (The Rest is Memory), dirigida por Issa García Ascot, forma parte de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2026, donde compite en dos de sus categorías más relevantes: el Premio Mezcal y el Premio Maguey.

Una historia sobre lo que el cuerpo recuerda

Con una duración de 86 minutos, la película sigue a Sara, una bióloga molecular de 30 años que se ve obligada a dejar la ciudad para internarse en la selva y recuperar el archivo de un centro de investigación. Sin embargo, el viaje pronto se transforma en un enfrentamiento con su pasado, con recuerdos olvidados y con partes de sí misma que había mantenido ocultas.

Se trata de una película que aborda el abuso de un padre hacia su hija, pero lo hace desde una mirada compleja, explorando no solo la violencia física, sino también las huellas emocionales que perduran en el tiempo y las contradicciones que pueden existir dentro del vínculo familiar, donde el daño convive con formas distorsionadas de afecto.

Lejos de abordar el tema desde lo explícito, la película construye una experiencia que se despliega desde la memoria, los silencios y el difícil camino de la protagonista para confrontar su pasado para intentar sanar sus heridas.

“Son eventos de la vida tan dolorosos que te dejan cicatrices, pero también la posibilidad de cambio”, explica García Ascot en entrevista con Acotación Itinerante.

“Es una mezcla entre partes de mi historia y partes de historias de muchas mujeres… de los procesos para enfrentar el trauma”, señala la directora.

Lo que nos van dejando / Cortesía

El abuso como eje: una mirada compleja y necesaria

En el centro de ese proceso está el abuso que sufrió en la infancia a manos de su padre, un tema que la directora aborda desde la complejidad emocional de la víctima:

“Sí es una historia de abuso… no es solo el abuso físico, también el abuso emocional que ha existido desde siempre.”

La película no se limita a señalar la violencia, sino que se adentra en las contradicciones que la rodean, particularmente cuando el agresor forma parte del entorno afectivo:

“Es la ruptura total con ese personaje que la ha abusado y que también la ha amado… porque el abuso es bastante más complejo.”

En ese sentido, el filme también apunta hacia una realidad :

“Estamos llenos de historias de mujeres abusadas dentro del núcleo familiar, aunque no nos demos cuenta.”

Memoria, trauma y posibilidad de cambio

Más que centrarse únicamente en el hecho del abuso, Lo Que Nos Van Dejando explora sus consecuencias: la manera en que el cuerpo y la mente guardan lo que no se puede nombrar por miedo.

“Son eventos de la vida tan dolorosos que te dejan cicatrices, pero también la posibilidad de cambio.”

La película surge, según García Ascot, desde lo autobiográfico pero haciendo eco a las historias de mujeres que han sufrido algún abuso.

“Es una mezcla entre partes de mi historia y partes de historias de muchas mujeres… de los procesos para enfrentar el trauma.”

Lo que nos van dejando / Cortesía

Un personaje femenino lejos del estereotipo

La construcción de Sara logra sostener esta narrativa gracias a las diversas capas con las que fue construido. García Ascot se distancia de las representaciones tradicionales de mujeres en pantalla para construir un personaje con contradicciones, fragilidad y resistencia.

“Los personajes femeninos suelen ser poco complejos, bidimensionales y llenos de estereotipos… y las mujeres no somos esas estampitas”, señala.

“Era importante que fuera una mujer con mucha fuerza y que pudiéramos también tener acceso a esos momentos de vergüenza, a su manera de beber y que la pudiéramos ver peda, sola, buscando algo que no sabe ni bien ella qué”, añade.

En esa crudeza, la película encuentra una de sus posturas más claras: “No somos lo peor que nos ha pasado.”

El lenguaje simbólico: el cuerpo y la naturaleza

La película construye su narrativa a través de símbolos que traducen lo emocional en imágenes. La selva, lejos de ser solo un escenario, funciona como un reflejo del mundo interno de la protagonista:

“La selva representa el inconsciente.”

A esto se suma la aparición de una mancha en el cuerpo de Sara, que crece conforme avanza la historia:

“Es la manifestación del trauma… que crece hasta obligarla a hacer algo.”

Este lenguaje permite que la película transite entre lo tangible y lo emocional, convirtiendo el proceso interno en una experiencia visual y sensorial.

La sororidad como posibilidad de sostén

En medio de este recorrido, la película también abre espacio para los vínculos entre mujeres como una forma de acompañamiento y resistencia.

“Muchísimas veces las mujeres nos salvamos a las mujeres”, señala la directora.

Sin caer en discursos simplistas, la historia plantea que los lazos con otras mujeres ayuda a enfrentar aquello que parecía imposible de nombrar:

Lo que nos van dejando / Cortesía

Una experiencia marcada por la selva

El rodaje en locaciones naturales no solo representó un reto técnico, sino que influyó directamente en la construcción de la película.

“La selva es un lugar completamente vivo… y se nos olvida.”

Para la directora, ese entorno implicó una relación distinta con el proceso creativo:

“Es tanta la belleza y la sorpresa que te obliga a adaptarte a ella.”

Una propuesta que confronta desde lo íntimo

Producida por Yibrán Asuad, junto a la propia García Ascot, Karla Hernández Nassar y Franco Bautista bajo el sello Cortes Finos, Lo Que Nos Van Dejando llega al Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2026 como una obra que apuesta por la introspección y la incomodidad antes que por la complacencia.

“Estoy emocionada, nerviosa y agradecida… todo ha sido muy rápido entre terminarla y ahora presentarla”, comparte la directora.

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