Un exasesino que vive aislado debe enfrentar nuevamente su pasado cuando una niña aparece en su vida y desata una peligrosa cacería.
Por Miguel Vázquez
Existen cierto tipo de películas de acción que suelen presentar a héroes retirados cuyo pasado se manifiesta en el presente para sacarlos de su retiro y obligarlos a volver a la violencia que creían haber dejado atrás.
El Guardián: Último refugio entra en esas películas. Y aunque retoma muchos elementos ya antes vistos, funciona por la intensidad de sus peleas y el carisma de su protagonista: Mason (Jason Statham).
¿De qué trata El Guardián: Último refugio?
La historia sigue a Mason, un exagente que ha decidido aislarse del mundo en una remota isla tras formar parte de un proyecto secreto del gobierno de Estados Unidos en donde fue preparado para ser un asesino con la capacidad de cumplir extremas misiones.
Su retiro, sin embargo, se ve interrumpido cuando una niña llamada Jessie ( Bodhi Rae Breathnach) llega inesperadamente a su vida, obligándolo a convertirse en su protector. Mason se ve obligado a salir de la isla y con ello el gobierno de Estados Unidos emprende una sanguinaria persecución para obligarlo a enfrentar los fantasmas de su pasado.

Jason Statham brilla en las secuencias de pelea
La película encuentra su mayor fuerza en las escenas de acción. Las peleas cuerpo a cuerpo están bien coreografiadas y se apoyan más en el combate físico que en recursos digitales. Esto le da a varias secuencias una sensación directa que recuerda a cierto cine de acción más sencillo y concentrado en el enfrentamiento entre personajes.
También funciona la presencia de Statham. El actor interpreta a Mason dentro de un registro que le resulta familiar: un hombre lacónico, acostumbrado a resolver los conflictos con los puños. Su presencia sostiene gran parte de la película y permite que incluso las escenas más previsibles mantengan cierta tensión.
A esto se suma la relación entre Mason y Jessie. La dinámica entre ambos introduce momentos más tranquilos dentro del relato y permite que la historia tenga algo más que persecuciones y enfrentamientos.

Lo que no termina de convencer
El principal problema está en el guion. La película recorre un camino bastante conocido dentro del género: el asesino retirado, la niña que necesita protección y una organización que quiere eliminar al protagonista. Todo ocurre de forma muy directa y rara vez se aparta de lo que uno espera que suceda.
Los antagonistas tampoco terminan de tener demasiado peso dentro de la historia. Si bien funcionan como amenaza, el hecho de que el protagonista siempre logre vencerlos, le quita peso a la tensión. A esto se añade que el villano final es prácticamente el más fácil de vencer, por lo que el final se siente mucho más flojo que los primeros actos.
En ese sentido, El Guardián: Último refugio cumple como entretenimiento de acción, pero le cuesta encontrar algo que la distinga de otras películas que han trabajado la misma fórmula.
Con peleas bastante entretenidas y un protagonista que sostiene el ritmo, la película funciona por momentos, aunque su historia demasiado conocida impide que vaya mucho más allá. Aún así, vale la pena verla en pantalla grande, para disfrutar de buenas escenas de acción y peleas.
