“Un poema bellísimo sobre la libertad”: Denise Weinberg habla sobre autonomía, vejez y resistencia en O Último Azul

La actriz brasileña Denise Weinberg habló sobre O Último Azul, la nueva película de Gabriel Mascaro que retrata la resistencia de una mujer de 77 años frente a un sistema que excluye a los adultos mayores

Por Miguel Vázquez

La vejez, la libertad y la lucha contra un sistema que desecha a quienes considera “improductivos” son el corazón de O Último Azul, la nueva película del director brasileño Gabriel Mascaro que llegó a cines mexicanos e pasado 7 de mayo tras conquistar el Gran Premio del Jurado en la Berlinale.

La cinta sigue a Tereza, una mujer de 77 años interpretada por Denise Weinberg, quien vive en una sociedad futurista donde las personas mayores son enviadas a colonias obligatorias para que “dejen espacio” a las nuevas generaciones productivas. Sin embargo, antes de aceptar su exilio, emprende un viaje por la Amazonía para cumplir su deseo de viajar en avión y recuperar algo que el sistema intenta arrebatarle: su autonomía.

O Oltimo Azul / Pimienta Films

En entrevista con Acotación Itinerante, Weinberg explicó que la conexión con su personaje fue inmediata, pues comparte gran parte de su forma de pensar con Tereza.

“Soy rebelde, me gusta mi independencia, mi autonomía. Tengo deseos, tengo pasiones, sigo viva. Y el guion habla exactamente de eso: que una persona no deja de querer cosas de la vida solo porque es vieja”.

La actriz considera que la película funciona como una crítica frontal a una sociedad obsesionada con la productividad y el dinero, donde las personas mayores son invisibilizadas una vez que dejan de ser “útiles” para el sistema económico.

“Creo que la sociedad y todo el sistema tratan a los viejos como si ya no sirvieran, porque ya no producen dinero. No importa el conocimiento, no importa la sabiduría. Es el capitalismo terrible”.

Para Weinberg, ese modelo social no sólo margina a los adultos mayores, sino que también deteriora la salud mental colectiva. Durante la conversación, la actriz habló sobre cómo la presión constante por producir termina afectando a todas las generaciones.

“El problema del mundo es que la salud mental está completamente enferma por culpa de este sistema terrible, cruel y perverso”.

O Oltimo Azul / Pimienta Films

Una travesía por la Amazonía que transforma a Tereza

Lejos de construir una distopía convencional, O Último Azul apuesta por una experiencia sensorial donde la naturaleza juega un papel esencial en la transformación emocional de la protagonista.

La historia avanza a través de ríos, selvas y pequeñas comunidades amazónicas, espacios que terminan modificando la visión de Tereza sobre la vida y la libertad.

Para Denise Weinberg, filmar en la Amazonía también representó un cambio personal.

“La selva amazónica te devora, te mastica, te transforma. Después de pasar 60 días ahí filmando, algo en mi corazón y en mi alma había cambiado”.

La actriz incluso confesó que regresar a la vida urbana después del rodaje fue complicado debido al contraste entre la naturaleza y las grandes ciudades.

“Yo vivo en São Paulo, una gran metrópoli donde prácticamente no existe la naturaleza”.

O Oltimo Azul / Pimienta Films

Libertad y autonomía en la tercera edad

Uno de los ejes más importantes de la película es la libertad. A medida que avanza la historia, Tereza abandona el miedo y comienza a descubrir nuevas experiencias, amistades y posibilidades de vida incluso a los 77 años.

Weinberg define la película como una celebración de la autonomía humana.

“Es un poema bellísimo sobre la libertad, la autonomía y el libre albedrío”.

La actriz destacó que el viaje de Tereza rompe con la idea de que la vejez representa el final de la exploración personal o emocional.

“Si abres la puerta a la experiencia, incluso a los 100 años puedes hacer cosas diferentes e interesantes”.

Una crítica social que se siente demasiado cercana

Aunque la película tiene elementos de ciencia ficción y distopía, Weinberg considera que la historia no está tan alejada de la realidad contemporánea.

De hecho, durante la entrevista recordó cómo en Brasil, durante la pandemia, percibió señales de una sociedad cada vez más dispuesta a descartar a los sectores vulnerables.

“No creo que la película sea tan distópica. Es extremadamente posible que algo así ocurra”.

La actriz también vinculó el deterioro ambiental con las enfermedades que afectan a miles de personas en regiones contaminadas por la explotación industrial y minera, especialmente en la Amazonía.

“El hombre es el peor depredador que existe. Destruye todo lo que toca”.

Con O Último Azul, Gabriel Mascaro construye una reflexión sobre la vejez, la dignidad y el derecho a decidir cómo vivir los últimos años de vida, mientras Denise Weinberg entrega una actuación profundamente humana que convierte a Tereza en un símbolo de resistencia frente al olvido.

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