Mel Nocetti, entre sueños y memoria: el origen de I Used to Call That Man Home

El debut como directora de Mel Nocetti explora el duelo, la memoria y los sueños desde una propuesta sensorial que se aleja de lo narrativo convencional.

Por Miguel Vázquez

El debut como directora de Mel Nocetti no pudo tener mejor punto de partida que en el International Film Festival Rotterdam 2026, donde I Used to Call That Man Home se presentó dentro de la sección Preludes, un espacio que apuesta por propuestas formales arriesgadas y nuevas voces del cine contemporáneo.

Con una duración de 12 minutos, el cortometraje se aleja de una narrativa convencional para construir su historia desde lo sensorial. Se trata de un ejercicio que explora el duelo, la memoria y los sueños a través de imágenes y sonidos con una carga poética que convierte su breve duración en toda una experiencia visual y sonora.

¿De qué trata I Used to Call That Man Home?

Un hombre evoca el sueño que tuvo tras la muerte de su padre: una experiencia donde el recuerdo, la pérdida y la naturaleza se entrelazan en un mismo espacio. A través de la imagen de un huracán que arrasa con su hogar, I Used to Call That Man Home construye un relato que se mueve entre lo real y lo onírico, explorando la forma en que la memoria transforma el duelo.

I Used to Call That Man Home / Cortesía

La sincronicidad entre el sueño y la realidad

En entrevista con Acotación Itinerante, Mel Nocetti cuenta que el proceso del cortometraje estuvo influenciado por su participación en un taller impartido por el director Apichatpong Weerasethakul, donde, a partir de la meditación, comenzó a soñar con el título de la película y con imágenes que posteriormente darían forma al proyecto.

“El proceso de este corto siento que sí se vio como muy influenciado por la meditación, porque como teníamos este taller que lo estaba llevando Apichatpong en las mañanas hacíamos de que a las 6 de la mañana unas meditaciones, en medio de todo mundo de estar más en contacto con el cuerpo y más presente, me pasó que soñé ese título y como que en el sueño fue muy loco porque también vi a un señor que caminaba hacia la selva y yo lo veía de espaldas y él estaba buscando una casa y estaba una casa que se aparecía en la selva, pero luego cuando me desperté entendí que el señor o sea, él era la casa”, dijo.

Como si el sueño se tratara de una revelación, la directora cuenta que posteriormente se encontró con la historia de Jorge, un hombre en Yucatán cuya historia personal hacía eco con esa experiencia onírica:

“Y entonces soñé esa frase y soñé esa imagen y luego como que se dio la casualidad que encontré un señor con una historia que resonaba con ese sueño, entonces fue algo muy sincrónico”.

A partir de ese encuentro, el cortometraje comienza a construirse desde un lugar híbrido entre el testimonio real y la reinterpretación poética.

Una resistencia a las narrativas explicativas

Al ser cuestionada sobre el riesgo de apostar por narrativas sensoriales en un contexto donde muchas producciones tienden a sobre explicar sus historias, Mel Nocetti dejó claro que su cine se inclina por lo ambiguo, lo contemplativo y una experiencia más abierta para el espectador.

“Creo que el cine también debería poder explorar, dejar muchos espacios que uno pueda llenar con la imaginación”.

Para Nocetti, el cine puede abrir espacios que el espectador complete con su imaginación, pero también funcionar como una forma de resistirse a volver la memoria algo completamente literal, permitiendo explorarla desde otras temporalidades.

“Siento que sí es una resistencia para la memoria, no tener que hacerla (la historia) tan literal, sino que también se puede hacer algo que sirva para explorar otro tiempo, porque al final siento que ya como que uno con las películas está explorando tiempo, espacio, hay otros ritmos”

“Es el mundo interior de una persona y eso poder verlo a través de imágenes, de sonido, de espacio…”.

Construir una narrativa desde lo invisible

Aunque la película se apoya en lo sensorial, no abandona por completo el hilo narrativo. La voz del protagonista —que relata un sueño en lengua maya— funciona como guía, pero también como elemento hipnótico que nos acompaña durante la experiencia.

“Me ayudó mucho el el ritmo en el que él podía contar las cosas y su voz, que se me hacía muy hipnótica, con las pausas, se sentía como si si fuera un secreto de algo que te está contando y que simplemente la cámara acompañara ese recorrido y de hecho su casa también era como una fortuna porque dentro de la casa había otra casa, que es la casa que se parece a la casa de su sueño, eso se me hizo muy bonito, también es algo que no se dice, pero que existe en su subconsciente y existe ahí, o sea, creo que fue como hacer una descripción de cómo entras a su relato y cómo entras a su mundo interior y entonces cómo entras a un sueño que parece real o que parece o que es un sueño”.

Ese “mundo interior” se construye a partir de capas: el sueño, el recuerdo, la pérdida y el contexto natural del huracán. Todo se mezcla en una especie de territorio ambiguo donde no es posible distinguir del todo qué pertenece a la realidad y qué al imaginario.

I Used to Call That Man Home
I Used to Call That Man Home / Cortesía

El duelo como experiencia transformada

En el centro del cortometraje se encuentra una pérdida: la muerte del padre del protagonista. Sin embargo, la película no aborda el duelo desde lo explícito, sino desde su persistencia en la memoria y en los sueños.

Las pérdidas se transforman y te las vuelves a encontrar en sueños”. Lo que le interesa a Nocetti no es el evento en sí, sino cómo este se reconfigura con el tiempo. “De pronto a veces nos acordamos de algo tan específico… ha pasado tanto tiempo, igual se va a desdibujando, va tomando otra forma”.

En ese sentido, el cortometraje funciona como una exploración de la memoria no como archivo, sino como proceso vivo, cambiante e incluso inestable.

Rotterdam y el inicio de un nuevo camino

El estreno en el International Film Festival Rotterdam 2026 no solo representa un logro en términos de exhibición, sino también una apertura hacia nuevas posibilidades dentro de la industria.

Lo que abre puertas también es conectar con personas que resuenan con ese tipo de energía de proyecto”.

Para Nocetti, más allá de la visibilidad, lo importante es el diálogo que se genera a partir de la obra y los vínculos que se construyen en ese proceso.

Tras su paso por el circuito internacional, el cortometraje continuará su recorrido en otros espacios, con la intención de eventualmente llegar a México y, particularmente, a Yucatán, donde se origina la historia.

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