Con Gael García Bernal al frente, la nueva película de Lav Diaz reconstruye la travesía de Fernando de Magallanes desde una perspectiva crítica y decolonial.
Por Mariana Saazar
La más reciente película del aclamado director Lav Diaz, considerado el más grande representante del Nuevo Cine Filipino, captura el viaje de Fernando de Magallanes, interpretado por Gael García Bernal, un explorador portugués que en la primera mitad del siglo XVI se propone llegar a la isla de las especias por el océano pacífico.
En los últimos años, el trabajo de Lav Diaz destaca por la representación de la historia popular y trágica del pueblo filipino. El director, fotógrafo y guionista filipino logra establecer el diálogo entre pasado y presente a través de largos planos generales que permiten que el espectador dirija la mirada a lo profundo de las acciones de los personajes que buscan ayuda de sus dioses en un contexto donde lo colectivo se vuelve esencial.

El proceso de filmación de Lav Díaz es algo fuera de lo común, para él la locación es un elemento importantísimo para el impacto de una película. En Magallanes los lugares son protagonistas; los mares, ríos y selvas son inmersivos gracias al magistral uso de la cámara en planos secuencias que observan, avanzan junto a la persona que rema la balsa mientras se escucha el nítido sonido provocado por los remos en el agua, o que recorre la selva anunciando la llegada de los extranjeros.
En el preludio de Magallanes vemos a una mujer en el río recolectando agua en una vasija, mira a la cámara asustada y huye. La cámara representa la llegada de un extranjero. Escuchamos el claro sonido del agua mientras la mujer pisa tierra y desaparece de la imagen. Estas primeras imágenes son el anuncio del tema y tratamiento del filme; los procesos de colonización desde una mirada crítica decolonial.

En 1511 el imperio portugués gobernado por Afonso Albuquerque conquista Malaca. Entonces los exploradores que ahí permanecías deciden volver a Lisboa, entre ellos Fernando de Magallanes, quien al volver decide pedirle al rey apoyo económico para circunnavegar el mundo en busca de un nuevo paso hacia la isla de las especias sin rodear África. El rey rechaza la propuesta. Años después la exploración de Fernando es aceptada por España y en 1519 inicia el largo viaje acompañado por alrededor de 200 hombres.
La larga travesía de la tripulación de Magallanes en el mar pacífico fue precaria. Lav Diaz decide capturar este viaje con una estética que recuerda técnicas típicas de la pintura en el alto renacimiento logrando destacar el tono dramático de la funesta expedición. Los contrastes claroscuros y los trágicos encuadres de los perecederos marinos reflejan la perspectiva del histórico personaje que, movido por la ambición, busca colonizar pueblos, esto sin dejar atrás la visión de los hombres que se resisten abandonar sus creencias.
Este filme tiene una duración de casi tres horas en el que Lav Díaz logra sumergirnos en una de las más importantes historias de la civilización occidental desde una perspectiva crítica.




