Por Joshua Juárez
Hablar sobre uno de los sitios turísticos y culturales dentro de una de las costas más visitadas de México, es un trabajo que podría costar horas explorar y aterrizar pada poder darle el trasfondo necesario, sin embargo los cineastas Irving Serrano y Víctor Rejón, lo logran hacer en tan solo 23 minutos en este trabajo titulado «Las voces del despeñadero.
Cortometraje ganador dentro de la categoría de mejor iberoamericano en el festival internacional de cine de Guadalajara, también ganador del mejor cortometraje documental en el festival de cine de Morelia y nominado en los próximos premios Ariel 2026; llega dentro de la programación del MICGENERO en la ciudad de México, como una muestra de que los lugares monumentales, pueden ser explorados desde una mirada poética, breve y pacífica.

«Las voces del despeñadero» nos sitúa en la punta de la quebrada, lugar icónico de la costa de Guerrero, pues cuenta con toda una historia de clavadistas que de generación en generación, siempre han mostrado la valentía de lanzarse desde esta gran roca imponente y peligrosa por su altura e inclinación, cosa que no hacen como un medio de entretenimiento, sino como un medio para mantener la devoción por su cultura y su hogar.
A comparación de un documental tradicional, aquí tenemos una narración que se guía de lo poético, no solamente dentro de lo oral, sino también dentro de lo visual, capturando cada movimiento de los clavadistas, desde su preparación hasta su lanzamiento por el acantilado, pasando por el proceso de escalar la gran roca y encomendarse a la deidad en la que creen antes de posicionarse sobre la punta de lanzamiento, todo, con una fotografía que no necesita ni una sola gota de color para hacer resaltar el paisaje y la fuerza del mar.
Uno de los grandes aciertos de la cinta, es no solamente enfocarse en los pocos segundos de la caída, sino en toda la vida que hay detrás antes de llegar a aquel punto de lanzamiento, acercándonos a estas personas y sus historias de vida, las cuales van desde la edad en la que comenzaron a prepararse, hasta la edad en la que ellos son los encargados de adiestrar a sus próximas generaciones.

También, tenemos las consecuencias de esta pasión y tradición, con voces que señalan los fracturas físicas y emocionales, desde huesos rotos, hasta ya no poder escuchar debido a que la fuerza del impacto y voracidad de las olas, lastiman el interior de cada sentido.
Uno de los errores de este filme, aunque puede pasar desapercibido, es que al ser una cinta que cobija su narrativa debajo del escudo de lo poético, puede llegar a parecer que se encuentra dentro de un coral que la hace llegar una y otra vez al mismo punto.
«Las voces del despeñadero» demuestra el porqué el cortometraje y el documental son herramientas tan importantes y siempre vigentes dentro de la cinematografía y como es que las historias que parecieran solo ser retratadas desde la magnitud, pueden ser contadas desde lo pequeño y hecho con energía.




