Por Camila Reyes
En este largometraje alemán dirigido por Mascha Schilinski, se nos presentan cuatro puntos de vista diferentes: cuatro mujeres (de distintas épocas y edades) que han vivido en la misma granja, nos revelan en sus distintos contextos aquello que las inquieta, aquello que las ha dejado marcadas desde la infancia hasta la adultez.
A esta cinta no le hizo falta apresurarse ni contarnos una historia de manera convencional; no le han hecho falta subtítulos o indicaciones temporales y no se molesta en digerir la información por nosotros. Una gran fortaleza de esta película es que le devuelve al espectador la curiosidad de interpretar, de deducir a partir de pequeños detalles (tanto sutiles como evidentes) un mensaje incómodo pero verdadero – aquella conexión universal con el trauma, con la idea de la muerte, de la libertad.-

Este material no es simple: exige atención profunda y al mismo tiempo nos presenta planos que favorecen la contemplación. No son solamente los impresionantes paisajes, sino también los mismos vistos desde cuatro paletas de colores diferentes, vestuarios y costumbres. Es el subtexto incluso político que se deja entrever a lo largo de estos recuerdos.
Aunque pudiese parecer lenta o sin una dirección en concreto en un principio, no se puede evitar la necesidad de permanecer junto a las protagonistas, la empatía que se genera con ellas es totalmente orgánica, cada una con su carácter magnético y distinto entre sí.
Dentro de las incomodidades y situaciones irremediables hay vislumbros humorísticos, que reflejan la aceptación (o no) de la vida tal cual es, y nos percatamos de la repetición en los cuestionamientos existenciales que se mantienen vigentes.

Al final se puede conectar la trama como si de una historia familiar se tratase, uniendo las anécdotas y las preguntas de los personajes. Todo resulta estar siempre más entrelazado de lo que aparenta.
Desconozco el motivo por el cual se modifica el título original de la obra en español, sin embargo lo encuentro bastante acertado; enfatizar la caída como elemento común en las historias sólo respalda el impecable trabajo sonoro y de edición que se ha realizado. Una obra para ver más de una vez, sabiendo que es necesario estar dispuestos a capturar más y más simbolismos auditiva y visualmente.




