Osgood Perkins construye una fábula contemporánea donde el terror psicológico y el folk horror se entrelazan con ecos de mitologías ancestrales y una crítica al silenciamiento histórico de las mujeres.
Por Sergio López
La nueva cinta del director Osgood Perkins, en donde una pareja decide celebrar su aniversario pasando tiempo de calidad romántica en una cabaña remota, sin embargo, la casa oculta oscuros secretos que eventualmente se verán forzados a salir a la luz para develar verdades ancestrales.
La historia, en lo más esencial, es una crítica, y claro ejemplo acerca de las
consecuencias que acarrean el no hacer caso al sexto sentido. Especialmente cuando se trata de personas con las cuales llevamos un tiempo relativamente corto de convivencia.

Un aspecto fascinante es el diseño de las “criaturas” debido a que poseen ciertas
similitudes con Yōkai japoneses, específicamente a las onryō quienes son seres que buscan venganza y también a la triple madre. Claramente haciendo alusión a la
multiplicidad en ciertas divinidades cuya veneración ha sido mancillada, ensangrentada y relegada a rezos, “sacrificios” de sobra.
Y es que en una sociedad que desde el principio de la humanidad siempre ha sido
controladora en contra de las mujeres, la lucha por los derechos básicos actualmente resuena como eco desde las generaciones pasadas; un grito que debe ser propagado para que todxs escuchen.
El sello personal de Osgood Perkins se encuentra presente en cada una de las
escenas, distinguido por ser meticulosamente contemplativo, y con unas secuencias hermosamente artísticas; en esta ocasión, los amplios planos juegan un papel central ahondando en el trasfondo de la narrativa. No obstante, en ocasiones se percibe una falta de cohesión en el relato debido a la edición final y al poco ortodoxo ordenamiento
de este.

Estas decisiones creativas dan lugar a un personaje adicional pero inesperado, que es el lugar en donde se desarrolla todo, que además de sentirse cada vez más opresivo conforme avanza el tiempo, termina siendo testigo, cómplice, verdugo, prisión y catalizador.
Tatiana Maslany por su parte, demuestra su enorme calidad actoral una vez más, sin importar el papel a interpretar con una vulnerabilidad efectiva, pero con una potencia ya característica en ella.
Líbralos del mal es una fábula contemporánea que utiliza elementos psicológicos y de folk horror para mostrar adversidades específicas y como el camino para superarlas puede no ser del todo satisfactorio para los involucrados, pero si una fuerza brutalmente transformadora que en ocasiones es más que necesaria para hacer justicia.




