PADRE MADRE HERMANA HERMANO: Reconstrucción de un retrato familiar fragmentado

Por Melissa Martínez

Father Mother Sister Brother (PADRE MADRE HERMANA HERMANO), bien podría ser el reflejo en el que uno se mira al ver el retrato familiar en la casa de sus padres. Jim Jarmusch dirige una nueva cinta sobre la familia, empleando uno de sus característicos sellos, la película se divide en relatos cortos donde se desarrolla un encuentro familiar y muestra el resultado del distanciamiento en estos lazos.

Presentada a modo de tríptico, y fiel a su estilo, la película introduce un humor que se siente tan natural como accidental. Cada historia sigue a un grupo de personajes que, al reunirse, enfrentan un conflicto latente, no del todo abierto, marcado en las huellas sutiles que el tiempo ha dejado en sus vínculos.

En el primero de estos encuentros, dos hermanos (Adam Driver y Mayim Bialik) visitan a su padre (Tom Waits); los silencios, las bromas que no terminan de encajar y el aparente deterioro del espacio hacen visible la desconexión entre ellos. Hay algo construido en esa imagen, una insistencia que acompaña la dinámica familiar.

Esta se manifiesta también en el vestuario: los tres comparten una misma paleta de colores, un detalle que, más allá de la distancia, los vincula.

Father Mother Sister Brother / MUBI

En otro de los relatos, una madre (Charlotte Rampling) espera la visita de sus hijas (Cate Blanchett y Vicky Krieps), quienes acuden una vez al año para tomar el té y ponerse al tanto de sus vidas. Antes del encuentro, se insinúa la relación que cada una mantiene con su madre, así como la percepción que tienen entre sí. Sin embargo, es en la reunión donde se hace evidente la fractura: cada intento de conexión se diluye, contenido más por la idea de cumplir con la visita que por un deseo genuino de acercamiento.

Aquí, a diferencia de otros relatos, el espacio y el vestuario se presentan con una perfección casi excesiva: todo parece demasiado cuidado, demasiado en su lugar. Esa pulcritud termina por funcionar como una fachada, tanto hacia el interior —evitando confrontar lo que se ha fracturado— como hacia el exterior, sosteniendo la apariencia de una familia que aún se mantiene unida.

Father Mother Sister Brother / MUBI

Por último, en París, se presenta el reencuentro de los gemelos Skye y Billy (Indya Moore y Luka Sabbat), tras la muerte de sus padres.

A diferencia de los relatos anteriores, su vínculo se mantiene sólido; la distancia no está entre ellos, sino en la imagen que tenían de sus padres. Es a través de los objetos y documentos que encuentran entre sus pertenencias que ese desconocimiento comienza a hacerse evidente.

Este último encuentro aborda el distanciamiento desde otro lugar: la nostalgia y el dolor de la pérdida. Sin embargo, es en el acompañamiento mutuo donde la película encuentra una variación significativa, sugiriendo que, incluso frente a lo que se desconoce o se pierde, aún es posible sostener un lazo.

Father Mother Sister Brother / MUBI

La película se mantiene unida a través de motivos visuales y expresiones que adquieren sentido según la situación, y que enmarcan cómo el tiempo transforma lo que alguna vez fue cercano. Cada historia parece responder a la anterior, pero nunca la completa.

Más que construir o cuestionar una noción de familia, la película la deja existir en sus variaciones: vínculos que se estiran, se enfrían o se reconfiguran sin necesidad de explicarse. En esa recepción lo que emerge no es el quiebre, sino la distancia que el tiempo instala casi sin que los personajes lo noten.

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