Alejandra Pérez González y el reto de llevar la mitología mexica a la animación infantil con Mi Amigo el Sol

La directora Alejandra Pérez González habla sobre el proceso creativo detrás de Mi Amigo el Sol, la importancia de acercar la mitología mexica a las infancias y los retos de hacer cine animado en México con una película que llegará al Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

Por Miguel Vázquez

La animación mexicana sigue buscando abrirse camino dentro de una industria donde producir cine animado continúa siendo complicado y costoso. En medio de ese panorama aparece Mi Amigo el Sol, largometraje dirigido por Alejandra Pérez González, una de las primeras mujeres en México en dirigir una película animada, que además apuesta por acercar la mitología mexica a las infancias a través de una historia sobre vínculos familiares, identidad y raíces culturales.

La cinta, producida por Fotosíntesis Media y realizada como una coproducción entre México y Brasil, fue seleccionada en la competencia internacional de animación del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde compartirá espacio con producciones de distintos países dentro de uno de los festivales más importantes para la animación en Latinoamérica.

Durante una entrevista con Acotación Itinerante, la directora habló sobre la construcción emocional de la película, el interés por rescatar la mitología mexicana y los retos técnicos de levantar un proyecto animado en México.

Para Pérez González, el corazón de Mi Amigo el Sol nunca fue únicamente la fantasía o los dioses mexicas, sino la relación entre sus protagonistas.

“La relación padre e hija es el corazoncito de la película y es lo que tenía que llevar toda la historia para así, pues nada, que más personas conectáramos con esta idea”.

A partir de ahí, la mitología apareció como una extensión natural del universo que siempre soñó ver representado en pantalla desde niña.

“La mitología mexicana y todo eso es la cereza del pastel para mi gusto porque yo desde chica siempre era lo que hubiera querido ver”.

La directora considera que esta nueva ola de producciones animadas que retoman elementos prehispánicos puede ayudar a despertar la imaginación de nuevas generaciones y acercarlas a la riqueza visual y simbólica de las culturas originarias sin convertirlas en simples lecciones históricas.

“Es una gran manera de empezar a despertar la imaginación de todos los pequeños que vean estas distintas propuestas”.

Para ella, lo más valioso de trabajar con deidades y figuras mitológicas está en la libertad creativa que ofrecen tanto al público como a los artistas.

“Te puedes imaginar millones de cosas hablando de todas estas deidades”.

Uno de los temas centrales de la conversación fue el estado actual de la animación mexicana y las dificultades que existen para producir cine animado en el país. Pérez González explicó que uno de los principales retos fue coordinar equipos externos y encontrar maneras de maximizar recursos limitados sin sacrificar la expresividad visual de la película.

La animación estuvo a cargo del estudio Pick Pack y, según contó la directora, el equipo tuvo que encontrar soluciones creativas para que los personajes no se sintieran rígidos pese a las limitaciones de producción.

“¿Cómo haces que no se vean tiesos los monos? Eso fue un reto muy grande”.

Entre esas soluciones apareció el uso de composiciones de color y efectos de iluminación para dar mayor dinamismo a los personajes, especialmente a las deidades.

“¿Por qué no hacemos que los personajes tengan un glow de diferentes colores? Porque son dioses, podemos jugar con eso”.

Visualmente, Mi Amigo el Sol apuesta por una paleta llena de colores inspirada en códices, figuras prehispánicas y elementos arqueológicos. La directora explicó que gran parte del trabajo consistió en traducir diseños extremadamente complejos a un estilo que pudiera funcionar dentro de una producción animada.

“Simplificar fue la palabra de toda esta película”.

Aunque el proyecto sí partió de una investigación sobre códices y representaciones de dioses mexicas, la cineasta reconoce que también hubo muchas licencias creativas para adaptar ese imaginario a una propuesta más accesible para públicos infantiles.

“Sí hubo mucha investigación para el diseño de personajes, pero sí hubo también muchas licencias creativas”.

Durante la charla, Pérez González también reflexionó sobre cómo la industria continúa asociando la animación únicamente con el público infantil, algo que incluso influye en la manera en que se asignan apoyos y financiamientos.

“La animación da para mucho más”.

Aunque Mi Amigo el Sol fue concebida específicamente para infancias y familias, la directora reconoce que le gustaría ver propuestas mexicanas más arriesgadas que exploren otros tonos y temáticas.

“Me gustaría que me jalaran a hacer algo de pronto un poquito de un tema más serio. Porque sabes que también los niños no son tontos, no tendríamos por qué hacer historias tan iguales todo el tiempo. Creo que hay maneras de contar una historia. Es un reto”, dijo.

Finalmente, la realizadora habló sobre lo que significa presentar la película en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, especialmente en un momento donde la animación mexicana comienza a ganar mayor visibilidad dentro de festivales importantes.

“Parecía interminable, parecía que nunca íbamos a acabar esta partida”.

Además, destacó la importancia de que cada vez existan más espacios para el cine animado nacional dentro de circuitos de prestigio.

“Espero esto ayude mucho a que volvamos, veamos más propuestas de animación”.

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